"¿Qué haces aquí,  Elías?"

(1 Reyes 19:9, 13).

 

 

Introducción:

A.    Con estas palabras Dios le reprocha a Elías, que aquella cueva en donde él estaba no era el lugar para que un profeta de Dios como él, estuviera refugiándose. Pero también Dios nos enseña a nosotros qué, todo campeón de la fe, tendrá en su vida momentos obscuros. Moisés aunque era el hombre más manso de la tierra, por su impaciencia y su enojo, no pudo entrar a la tierra prometida. Pedro, un hombre nada temeroso, valiente e impetuoso, pero negó a su Señor.

B.    Aquí tenemos a Elías, un hombre que triunfó en el monte Carmelo que le probó a Israel que Jehová era el verdadero Dios, y les exhortó a que le sirvieran a Él y no a los ídolos. Después de haber avergonzado a 450 profetas de Baal, y degollarlos en un arroyo, este gran profeta qué valerosamente desafió el rey Acab, ahora huye atemorizado porque la reina Jezabel estaba determinada a matarlo. Y le mandó decir a Elías; Ver. 2; "Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos".

C.    ¿Qué fue lo que hizo Elías? Vers: 3-4; "Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro....".

D.    ¿Qué fue lo que pasó con Elías? ¿Por qué el miedo a Jezabel fue tan grande que le eclipsó la visión y la fe qué él tenía en Dios? Elías estaba sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, él tenía problemas y debilidades igual que todos nosotros.

 

1. La respuesta la encontramos, en lo que él dijo a Dios; (19:10, 14).

A.   Estaba agotado físicamente de batallar con Israel.

a.      En un momento de debilidad espiritual, Elías renunció a su ministerio, abandonó sus responsabilidades y se fue por el camino del desierto, a un lugar donde pudiera estar solo.

b.     Vino y se sentó debajo de un árbol físicamente agotado, deprimido emocionalmente, y deseando morirse, dijo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida....". Todo lo que le pedía a Dios era qué le quitara su vida, estaba tan abrumado que ya no quería vivir. 

 

B.   Estaba decepcionado por la actitud de Israel; (19:10, 14).

a.      Se queja de que los hijos de Israel continuaban en sus obstinados caminos. (Ver. 10; "Los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida".

b.     Elías esperaba que después de lo acontecido en el monte Carmelo, todo el pueblo de Israel incluyendo el rey Acab, y toda la familia real se arrepentirían y buscarían a Dios. Elías pensó que las evidencias manifestadas en el monte Carmelo, serían irresistibles y que el pueblo y Acab se volverían a Dios dejando sus obstinados caminos, pero ese no fue el caso.

c.     ¿Qué pasó en el monte Carmelo? Elías le probó a Israel y 450 profetas de Baal y 400 profetas de Asera, que Jehová Dios era el verdadero y único Dios. Elías los invitó a que ambos hiciera un altar, que ellos invocaran a Baal y él invocaría a Jehová y el que contestara, ese era el verdadero Dios; (1 Rey. 18:20-24). Así lo hicieron, los profetas prepararon su altar y clamaron frenéticamente a su dios todo el día. Se hirieron con cuchillos y con lancetas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos y nadie les contestó; (1 Rey. 18:25-29). Notemos lo que pasó cuando el gran profeta de Israel clamó a Dios diciendo “respóndeme, Jehová, respóndeme para que este pueblo conozca que tú eres Dios” y cómo él le contestó; (1 Rey. 18:30-40). 

C.   Elías sintió que había fracasado en su trabajo.

a.      En una agonizante y profundo lamento Elías había pedido a Dios que le quitara la vida, dijo a Dios diciendo: (4); "Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres". Elías significa Jehová es mi Dios, y él vino al ministerio convencido, creyendo que  era un mensajero especial de Dios, llamado para traer el pueblo de Israel al arrepentimiento.

b.     Elías llevó acabo su ministerio con la esperanza de influir en la vida religiosa y moral de Israel, Elías estaba convencido que esta era su meta, y que nada sería difícil para él. Pero en aquél día y bajo aquel árbol, Elías estaba deseando morirse enseñando que su vida había sido en vano y su trabajo había sido inútil y qué él había fallado en su misión. Recordemos que le dijo a Dios; "Los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida". Un día anterior había triunfado como todo un conquistador en el monte Carmelo, hora es un fugitivo, un hombre quebrantado en espíritu que desea poner distancia entre los que lo quieren matar.

 

2. Aunque Elías quitó por un momento sus ojos de Dios, aún así Dios lo confortó; (19:5-8).

 

A.   Allí bajo aquél árbol, la gracia y la providencia fueron manifestadas; (19:5-7).

a.      ¿Qué hizo Dios, le quitó la vida? No, de ninguna manera, Dios fue tierno y cuidó de él en sus debilidades y le permitió que descansara, y Elías se quedó dormido. Dice 1 Rey 19:5-7; "Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido....." Dios no le quiso quitar la vida, al contrario, le dio algo muy necesario para aquél profeta afligido y atemorizado.

b.     Cuando le dijo él ángel; “Levántate y come, porque largo camino te resta", Dios le enseña que todavía tenía planes para él, entonces Elías; "Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios." (19:8). ¿Por qué trajo Dios a Elías al monte santo? Porque allí había manifestado antes su gloria, y ahora sé le manifestaría a él  

c.     Le dijo Dios a Elías, sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová: Dice La Biblia De Las Américas en 19:11-12; “Y he aquí que el Señor pasaba. Y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible.” Elías oyó aquél poderoso viento y sus efectos en los montes y en las peñas. Sintió el terremoto, vio el fuego y también oyó aquel susurro apacible y delicado. Dios se manifestó de una manera gloriosa para fortalecerlo y enseñarle que dejara a Israel en sus manos, él haría juicio por las cosas que ellos habían hecho. Cuando Elías vio estas cosas y las comprendió "cubrió su rostro con su manto", se sintió avergonzado por haber huido como un cobarde y por haber abandonado sus responsabilidades. Elías vio que Dios tenía poder para haber estado a su lado, sí él no hubiera quitado sus ojos de Dios.

d.     Después de haber visto la gloria de Dios, se puso a la puerta de la cueva dispuesto a oír y listo para hacer lo que Dios le encomendara. Dios lo mando a que continuara con su trabajo, todavía no había terminado con su ministerio; (19:15-18; 21:17-29; 2 Rey. 9:30-37).

 

Conclusión:

1.     Con estas señales Dios le enseñó a Elías una lección muy importante, que aunque Dios es un Dios severo y que hace juicio, y que tiene un poder inmenso, también es un Dios de gracia y misericordia. Dios tuvo cuidado de él, no le quitó la vida como él se lo pidió, al contrario.

2.     Pero esta lección es para mí y para todo maestro también, que por la noche inclina su cabeza fastidiado, cansado cuando ve que su trabajo no es apreciado. Decepcionado y deprimido por ver que su trabajo está siendo inútil sin provecho. Cuando ve que no ha logrado hacer algún impacto en la vida moral y religiosa de sus hermanos en la fe, y que mejor quisiera morirse porque siente que ha fracasado en su ministerio.

 

3.     De esta lección del momento más triste en la vida de este gran profeta, nosotros tenemos lecciones muy valiosas Debemos de aprender qué nosotros somos débiles, que dependemos de la gracia de Dios. Que no debemos ir por nuestros caminos, y que no murmuremos en nuestras pruebas y aflicciones. No sabemos que traerá el día de mañana a nuestra vida, no olvidemos que estamos expuestos a enfermedades, a decepciones de dónde menos las esperamos. 

 

4.     ¿Está usted abrumado, o acobardado a la sombra de un arbusto por las dificultades que la vida cristiana a veces nos trae? A usted como a Elías Dios le pregunta; "¿Qué haces aquí?" Consuélese al saber que hace mucho tiempo un gran profeta estuvo así como usted. Pero así cómo Dios vino a él y lo atendió, también lo hará con usted. ¿Está listo para reconocer que usted depende de la gracia de Dios? Venga a obedecerle, sí no lo a hecho, porque “hoy es el día de Salvación”.    

                                                                                      

                                                                                                         Juan Antonio Salazar

 

 

 

 

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