“La parábola del siervo que no usó de misericordia”

(Mateo 18:21-35).

 

Introducción:

1.     En las lecciones de las parábolas de Jesús, hemos considerado lecciones centradas en el reino de los cielos, por ejemplo hemos visto como...

a.      La semilla del reino de los cielos es recibida; La parábola del sembrador.

b.     El carácter del reino, (justos y malos juntos) y la futura separación; Esto lo vimos en las parábolas del trigo y la cizaña y en la de la red.

c.      También vimos de su crecimiento y desarrollo; En la semilla de mostaza y la levadura.

d.     Vimos el valor incalculable del reino; En el tesoro escondido y la perla de gran pecio. 

2.     En la siguiente parábola vamos a considerar una donde se describe el carácter de los ciudadanos, que componen, o forman ese reino.

a.      Es la llamada “la parábola del siervo que no usó de misericordia”.

b.     La encontramos registrada en Mateo 18:21-35.      

 

[Vamos a comenzar notando...]

 

1. La parábola y su mensaje.

 

A. La razón que llevó a que Jesús enseñara esta parábola...

1.     Fue la pregunta de Pedro.... 

a.      Concerniente a perdonar a un hermano: Mateo 18:21; “Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”

b.     Para muchos maestros judíos tres veces era suficiente.

2.     La respuesta de Jesús no debe de tomarse literalmente.

a.      Él dijo en Mateo 18:22; “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

b.     Su respuesta contiene una verdad que Jesús quería que Pedro entendiera, y esta verdad consiste en que él verdadero espíritu que perdona, no conoce límites.

3.     Para dar énfasis a esta verdad, él procedió a enseñar su parábola.

 

B. La parábola en sí misma.

1.     En ella Jesús habla de un rey que mostró misericordia a uno de sus siervos, perdonándole una gran deuda. Dice Mateo 18:23-27; “"Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda."

a.      ¿Cuánto sería aproximadamente en aquélla deuda? Eran diez mil talentos, lo equivalente a 216, 000 kilos de plata, o 3 Billones de Dollars. Vine´s.

b.     La misericordia de aquél rey fue mucho más allá de lo que nosotros podemos imaginar.

c.     Aquél deudor pedía por paciencia para pagar su deuda, él obtuvo mucho más de lo que pedía, el rey estuvo dispuesto a perdonarle aquella deuda en su totalidad.

2.     Pero cuando le tocó a él perdonar a otro siervo una pequeña deuda, él no quiso hacerlo. Dice Mateo 18:28-30; "Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda."

a.      ¿Cuánto sería en aquélla deuda? Cien denarios, equivalente a 5, 000.00 Dollars.

b.     Aquél siervo se negó a tener misericordia, poner atención a una súplica igual a de él.   

3.     ¿Qué fue lo que resultó por su actitud? Viendo otros siervos lo que había pasado, se entristecieron y lo hicieron saber al rey. El rey impuso sobre él todo lo que le debía y agregó un castigo. Dice Mateo 18:32-34; "Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía."  

a.      Antes de esto, como no pudo pagar, su señor ordenó venderle, a su mujer e hijos y todo lo que tenía, para que se pagase la deuda.  

b.     Además de su señor, enojado, le entregó a los verdugos. Verdugo, torturador, carcelero.

 

C. La lección de la parábola.

1.     Jesús mismo la enfatizó en Mateo 18:35. “Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano”.

2.     Fallar en perdonar a nuestro hermano, nos traerá un castigo muy severo.

3.     Motivado por la gratitud, el pecador que ha sido perdonado siempre debe de tener el anhelo, el fuerte deseo de perdonar al hermano que lo ofenda.

4.     Hay otras lecciones que debemos de notar.

a.      Todos somos deudores en los ojos de Dios: Mateo 18:23; “Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos”. Notemos también en Rom. 3:23; "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."

b.     Nadie puede pagar lo que debe: Mateo 18:25; “Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía.........”.

c.     Solo con el sacrificio de Jesús en la cruz, la deuda puede quedar pagada. Mateo 18:27; “Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda”. Leamos también en Mateo 20:28; “Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

d.     Solo a los que están dispuestos a perdonar a otros, se les asegura que serán perdonados. Dice Mateo 18:35; “Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano”. Mateo 6:14-15; “Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones”. 

e.      Debe de ser más fácil perdonar a otros porque lo que nosotros le debemos a Dios, es infinitamente más grande que lo que otros nos deben. Mateo 18:32-33; “Entonces, llamándolo su señor, le dijo: "Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. ¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?"

f.       El que no esté dispuesto a perdonar, está destinado al castigo eterno. “Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano. 18:34-35.

 

[Tal vez, la cosa más importante que podemos aprender de esta parábola es que el reino de los cielos consiste de personas que han perdonado y sido perdonados. Han sido misericordiosos y han recibido misericordia. Dice Santiago 2:13; “Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio”. Entendiendo la importancia de perdonar a otros, ¿cómo podemos desarrollar un espíritu que perdone?]

 

II. Desarrollando un espíritu que perdone.

 

A. Necesitamos enfocarnos en el perdón que nosotros hemos recibido de Dios...

1.     Allí fue donde aquél deudor sin misericordia falló.

2.     Pablo dice cómo desarrollar un espíritu que perdone: Efesios 4:32; "Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo." En Col. 3:13; “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. 

 

B. Permitamos que el Señor nos a perdonar y a olvidar.

     1. Algunos han dicho, me es imposible olvidar lo que pasó.

     2. Vamos a comenzar con entender lo que es olvidar.

a.      Es la inhabilidad de recordar una cosa, dice Pedro en 2 Pedro 1:9; “Porque el que carece de estas virtudes es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.

b.     Olvidar en el sentido de no atender, o descuidar a su familia, o sus responsabilidades.

c.     Dejar atrás intencionalmente, como los padres que abandonan a sus hijos.

d.     Olvidar, como cuando los discípulos no trajeron pan; “Se les olvidó” Mateo 16:5.

3.     Cuando hablamos de perdonar y olvidar, necesitamos tener en mente estas definiciones.

a.      Debemos de tener la inhabilidad de recordar una ofensa.

b.     Debemos de desatender, no darle importancia a las ofensas, cuando no la tienen.

4.     ¿Podrá ser esto posible? Sí, por la gracia de Dios.

a.      ¿Acaso no fue ese el ejemplo que nos dejó José? Dice Génesis 41:51; “Y al primogénito José le puso el nombre de Manasés, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre”. Por eso Manasés significa él que hace olvidar.

b.     La actitud de Pablo: Filipenses 3:13; “Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás”. Estos dos hombres tenían muchas cosas que se hicieron contra ellos que los podían haber llenado de resentimiento, de rencor, pero Dios les ayudó que olvidaran todas esas cosas.

5.     Toda persona que dice, “te perdono pero no se me olvida” ¿en verdad habrá perdonado?

6.     Sí yo digo, “te perdono pero no se me olvida”. Será posible que el Dios que lava dos veces al día la arena de todas las playas del mundo, ¿no podrá lavar de mi memoria todas las ofensas que me hagan? Sí Dios no lo puede hacer, entonces yo no se nada del amor del monte calvario.

 

Conclusión:

1.     Yo sinceramente creo que sí entendemos el amor, la misericordia y el perdón que Dios nos ha manifestado en Cristo, entonces aceptaremos qué, si es posible perdonar y olvidar. Tendremos la inhabilidad de recordar una ofensa, desatender, o remover de la mente las ofensas.

2.     Y de la parábola de los dos deudores nosotros aprendemos la importancia de hacerlo, porque los ciudadanos del reino de los cielos se caracterizan por su actitud de misericordia y perdón para con otros; (Mateo 6:14-15). ¿Estamos dispuestos a dejar que la misericordia de Dios suavice nuestros corazones? ¿Estamos dispuestos a aceptar la misericordia de Dios en nuestras vidas obedeciendo a Jesucristo? Dejemos que esta parábola nos recuerde que sí es posible perdonar y olvidar. Dios lo manda, nos dio el ejemplo y porque es una grande necesidad.