“La parábola de la
perla de gran precio”
(Mateo 13:45-46)
Introducción:
1.
En la “parábola del tesoro
escondido”, nosotros estudiamos...
a.
Que Jesús describió “el valor del
reino” para aquél que lo encontró accidentalmente.
b.
Que la conversión de Pablo, es un
ejemplo de cómo una persona está dispuesta a dejar todo lo necesario a fin de
asegurar “el tesoro del reino” qué él encontró.
c.
Que el valor del reino se puede
ver, cuando nosotros entendemos lo qué el reino es...
1)
Un refugio del poder de las
tinieblas; (Colosenses 1:13).
2)
El lugar donde encontramos
justicia, paz y gozo; (Rom. 14:17).
3)
Un reino
inconmovible, eterno; (Heb. 12:25-29).
4)
Que está destinado para gloria
eterna; (Mat. 13:41-43).
2.
Jesús prosiguió con otra corta
parábola...
a.
Conocida como “la parábola de
la perla de gran precio”. (Mateo 13:45-46).
b.
Es semejante a la parábola
anterior, obviamente con un poco de diferencia.
[Esa
diferencia y otros pensamientos, será la base de esta lección. Vamos meditando
en la “parábola de la perla de gran precio” y principiaremos con...]
I:-La
explicación de la parábola...
A. Los detalles de esta parábola...
1.
Habla de un mercader que busca
buenas perlas.
2.
Que habiendo encontrado una
preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
3.
Cristo es la perla de gran precio,
una joya de un valor inestimable, él hará rico en Dios a todo aquél que posea
esa perla. El que tenga interés en tener a Cristo, debe de estar dispuesto a
dejar todo y seguirlo, dejar todo lo que impida, o estorbe servirle con amor y
devoción.
B.
El significado de la parábola...
1.
El uso de la palabra “también” la
relaciona con la parábola anterior.
a.
Donde el inmenso valor del reino
fue describido.
b.
Se nos enseñó el valor para aquél
que accidentalmente lo encontró.
2.
Esta parábola enseña a una
persona dedicada a buscar una perla de gran valor.
a.
Él lo busca convencido de que
existe algo de mucho valor que vale la pena buscarlo, porque de nos ser así,
entonces no lo hiciera.
b.
Cuando lo encuentra,
inmediatamente reconoce su valor, de manera que está dispuesto a vender todo lo
que tiene para comprarlo.
3.
Ni esta parábola ni la anterior
nos indican que podemos comprar la salvación.
a.
Porque la salvación es un regalo:
Romanos 6:23; “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de
Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
b.
Podemos comprar la salvación en
el sentido de obtener el derecho de poseerla.
1)
Lo cuál hacemos por gracia a
traves de la fe: Efesios 2:8-9; “Porque por gracia habéis sido salvados
por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.....”.
2)
Lo cuál se realiza cuando Dios
trabaje en nosotros, en el lavamiento de la regeneración y por la renovación en
el Espíritu Santo. Este trabajo es dentro de nosotros, es espiritual, las cosas
viejas pasaron y ahora son hechas nuevas, cuando somos bautizados. Dice Tito
3:4-7; “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su
amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros
hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de
la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre
nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que
justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza de la
vida eterna”.
4.
Esta parábola nos enseña cómo la
persona responde al reino de los cielos, cuando se da cuenta que allí está algo
que vale de verdad la pena buscarlo.
C.
Consideremos unos ejemplos Bíblicos...
1.
El eunuco de
Etiopía; (Hechos 8:26-38).
a.
Este hombre había venido a
Jerusalén para adorar y de regreso a casa él iba leyendo las escrituras, esto
indica que buscaba las cosas espirituales.
b.
Al pedir inmediatamente ser
bautizado, enseña su estimación del valor de la salvación ofrecida a traves de
Cristo.
2.
El de Cornelio;
(Hechos 10:1-8, 30-33).
a.
Su piedad y su temor a Dios
indican su incitaba en su búsqueda por la justicia.
b.
La justicia prometida por Jesús
en Mateo 5:6; “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
pues ellos serán saciados”. Dios tomó en cuenta su hambre y sed de
justicia y le mandó a Pedro para que le hablara del evangelio de Cristo.
3.
El de Lidia;
Hechos 16:11-15).
a.
Al juntarse con otras mujeres
para la oración, indica que buscaba las cosas espirituales.
b. Al oír las palabras habladas por
Pablo, se bautizó con toda su familia.
[Cada
uno de estos ejemplos nos debe de recordar que hay mucha gente que sabe que hay
algo con un propósito, con un significado que vale la pena buscarlo con
diligencia. Algunos pasarán toda si vida buscándolo, hasta encontrarlo. Y
cuando lo encuentren por la gracia y la providencia de Dios, cuando ellos
aprendan de Cristo y de su reino, estarán dispuestos a dejarlo todo por
obtenerlo. Estos ejemplos y esta parábola, confirman la verdad hablada por
Jesús, su enseñanza concerniente a “los que tienen hambre y sed de
justicia”. Los que tengan hambre y sed, los que busquen encontraran lo
que tiene Jesús para ellos. ¿Qué podemos hacer para estar seguros qué
encontraremos lo que Dios tiene para nosotros? Bueno, nosotros debemos ser como
el mercader que anda buscando buenas perlas, y que habiendo hallado una perla
preciosa, vendió todo lo que tenía y la compró. ¿Qué es lo que hace usted
concerniente lo espiritual?]
II:-Busque
una perla preciosa
A. Siga el ejemplo del eunuco; (Hechos
8:27-28).
1.
Sea un estudiante diligente de
las escrituras.
2.
Aplique a su vida las escrituras
de acuerdo a lo mejor de su conocimiento.
3.
Esté dispuesta a oír lo que otros
quieran compartir con usted de las escrituras.
B. Siga el ejemplo de los de Berea;
(Hechos 17:10-11).
1.
Esté dispuesto a oír lo que le
quieran enseñar.
2.
Aplíquese con diligencia a
entender el mensaje del reino de Dios.
3.
Deje que las escrituras sean la
autoridad final.
4.
Demuestre su apreciación por las
escrituras leyéndolas diariamente.
Conclusión:
1. Así
como el etíope, los de Berea, Cornelio, Lidia y muchos otros como ellos...
a.
Busquemos como lo hizo el
mercader, tengamos el deseo de entender y agradar a Dios, como ellos lo
hicieron.
b.
Confiemos en
la gracia y la providencia de Dios, que nos guiará a toda la verdad y a la “perla
de gran precio”.
2. ¿El
valor de la perla preciosa en verdad vale la pena?
a.
Ojalá que yo pudiera invitar a
todos los que ya pasaron, para que nos dieran su concepto.
b.
Que aunque sufrieron en gran
manera en esta vida, vinieron a entender, conocer y a experimentar las bendiciones del reino de los cielos en toda su
capacidad. Yo estoy seguro que cada uno de ellos nos dirían; “sí, sí valió
la pena”.
3. Las
bendiciones del reino no se limitan a la vida de aquí en adelante, como Jesús
aseguró a Pedro, hay miles de bendiciones aún en este momento. Dijo Jesús en
Marcos 10:28-30; “Entonces Pedro
comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o
hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del
evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y
hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y
en el siglo venidero, la vida eterna”.
Querido
amigo, ¿desea usted la perla de gran precio? ¿La anda usted buscado? ¿Le
podemos ayudar en su búsqueda?