“La parábola del fariseo y del
publicano”
(Lucas 18:9-14).
Introducción:
1.
Como
hemos notado, en Lucas 18 hay dos parábolas que tratan el tema de la oración...
a. La de “la viuda y el juez
injusto”; Lucas 18:1-8.
b.
Y
la “parábola del fariseo y el publicano”; Lucas 18:9-14.
2.
En
la parábola de la viuda y el juez injusto...
a. Jesús exhortó a sus
discípulos a “orar siempre y no
desmayar”. Lucas 18:1.
b.
También
les enseñó el valor de la persistencia en la oración.
3.
En
la parábola conocida como la del fariseo y el publicano...
a.
Jesús
ilustra el espíritu que debe llenar nuestras oraciones.
b.
Él
nos enseña en esta parábola cómo y en que manera, nosotros debemos de orar para
ser oídos por nuestro Dios; Lucas 18:14.
[Sin el espíritu apropiado, nuestra perseverancia en
la oración será en vano. Esta segunda parábola sobre la oración, consecuente
viene a ser importante y digna de nuestra consideración. Con esto en mente
vamos comenzando con lo que trata la parábola...]
1. El análisis de la parábola.
A. Es acerca de dos hombres diferentes...
1.
Los
dos vinieron al templo a orar; Lucas 18:10.
2.
Uno
era fariseo y el otro publicano.
a.
Los
fariseos era una secta religiosa en Israel, que se caracterizaba por su
estricta observancia de la ley de Moisés y las tradiciones de los
ancianos.
b.
Los
publicanos eran tenidos por los fariseos, como unos extorsionistas y traidores.
1)
Extorsionistas,
porque colectaban más de lo que era requerido para ganancia propia.
2)
Traidores,
porque siendo judíos, representaban a Roma que los estaba gobernado.
B. Es acerca de dos oraciones diferentes...
1.
Notemos
la oración del fariseo; Lucas 18:11-12.
a.
El
fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera...
1)
"Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres...
".
2)
"Ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano ".
Con esta actitud él reveló su desdén, arrogancia y
desprecio por otros. No está mal darle gracias a Dios por ayudarnos a no hacer
lo que el mundo hace. Pero tampoco tenemos derecho de comportarnos con
arrogancia, menos olvidar que también faltamos y que necesitamos el
perdón.
b.
Él
recuerda y nombra sus buenas obras...
1)
"Ayuno dos veces a la semana". Vine´s: El ayuno era una
practica entre los judíos, era la
practica voluntaria de comer. El ayuno fue continuado por los primeros discípulos,
pero Cristo los amonestó a que no lo hicieran como los fariseos; Mateo 6:16-18.
Ellos lo hacían el segundo y quinto día de cada semana, pero para mostrar a los
hombres que ayunaban.
2)
"Doy diezmos de todo lo que gano." El diezmo era requerido de
todo lo que el judío ganara, con ello sé sostendrían los Levitas; Deut.
14:22.23; "Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que
rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que
él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de
tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a
temer a Jehová tu Dios todos los días."
3)
Los
Fariseos eran tan exagerados que diezmaban hasta de las cosas más pequeñas, y
dejaban lo más importante sin cumplir: Mateo 23:23-24; "¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo
y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia
y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos,
que coláis el mosquito, y tragáis el camello!" La religión de los
fariseos consistía en obtener injustamente de otros, en pretender vivir una
vida inocente, recta y sin hacerle mal a nadie, confiaban en esta clase de
justicia, y no reconocían que eran
pecadores.
2.
Notemos
la oración del publicano; Lucas 18:13.
a. En
su oración él expresa su arrepentimiento, y humildad, reconociendo que era
pecador.
1)
Veamos
su actitud; "Mas el publicano, estando lejos... ". Se puso
lejos del lugar donde se ofrecía la oración, conciente de que no era digo de
acercarse al lugar santo de Dios.
2)
"No quería ni aun alzar los ojos al cielo... ". Era común levantar los ojos
al cielo, pero él no lo hizo porque estaba conciente de su culpa, de su
vergüenza, y de que era pecador.
3)
"Si no que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador."
Expresó con ello su angustia y su dolor porque sus pecados eran muchos, y
porque eran contra Dios: Recordemos cómo se expresó David cuando él pecó contra
Dios: Sal. 51:1-4, 9.
b.
Expresó
arrepentimiento, humildad y oró buscando el perdón y la misericordia de
Dios.
1)
La
oración del publicano fue completamente diferente a la del fariseo, él en
ningún momento hizo referencia a su propia justicia, contra Dios, o el hombre.
2)
Él
reconoció que era pecador, enseñó que estaba dispuesto a reconocerlo.
C. Es acerca de dos diferentes resultados...
1.
El
publicano se fue a su casa “justificado”; Lucas 18:14.
a.
Justificar
significa absuelto de culpa, aceptado, aprobado, ser declarado justo.
b.
Él
recibió las maravillosas bendiciones declaradas por David: Sal. 32:1-2; "Bienaventurado
aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado
el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu......".
2.
El
fariseo se fue a su casa sin nada...
a.
Mejor
hubiera sido que no hubiera venido al templo a orar, porque como dijo el Señor
en Lucas 14:11; "Porque cualquiera que se enaltece, será
humillado....".
b.
Todo
lo que pudo obtener fue la recompensa de haber sido visto por los hombres, es
lo que fariseos buscaban: Mat. 6:5; "Y cuando ores, no seas como los
hipócritas; ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las
calles, para ser vistos de los hombres."
[El significado y el propósito de esta parábola son
muy claros, fueron revelados desde las primeras palabras de Jesús en Lucas
18:9, y también en las últimas; Lucas 18:14. "Os digo que éste
descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se
enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido." Pero
para enfatizar su punto, consideremos unos pensamientos concerniente a la....]
2. Aplicación de la parábola.
A. Jesús advierte contra el justificarse a uno
mismo...
1.
El
fariseo confió en sus propias obras, su oración fue en vana y sin provecho, volvió
a su casa sin haber encontrado paz. Vino al lugar correcto a orar, pero oró con
un espíritu contrario al espíritu de Dios, sin reconocer lo que él era.
2.
Debía
de haber recordado las palabras de Isaías, él dijo el Isaías 66:4; "Si
bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo
de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos
llevaron como viento."
3.
Nosotros debemos recordar las palabras de Pablo, él dijo en; Efe.
2:8-10; Tito 3:3-5.
B. Jesús advierte contra la arrogancia...
1. Los fariseos menospreciaban a los otros, incluyendo los publicanos, los fariseos asumían que delante de Dios, ellos eran mejores que los demás pero eso no es así.
2. Ellos debían de haber recordado las palabras de Salomón, él dijo en: Prov. 8:13; "El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco." 16:18; "Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu." 29:23; "La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra."
3. Nosotros debemos de recordar lo que dijo Jesús en Luc. 14:11, Y Santiago en: San. 2:1-9.
C. Jesús enseñó el valor de la
humildad...
1. Él anteriormente enseñó el valor de la humildad en la parábola de los convidados a las bodas: En Lucas 14:7-11, lo hizo para advertirnos del peligro del orgullo y la jactancia.
2. Jesús enseña del valor de la humildad delante de Dios.
a. Un principio revelado en; Isaías 57:15, 66:1-2.
b. Y exaltado por María la madre de Jesús en; Lucas 1:46-55.
Conclusión:
1. En la parábola del fariseo y el publicano, nosotros hemos visto que...
a. El fariseo oró como uno que no necesita perdón, por eso no obtuvo nada, volvió a su casa así cómo vino al templo, sin paz en su corazón.
b. El publicano oró como uno que necesita perdón, y lo obtuvo, él sí volvió a su casa justificado antes que el fariseo, él sí recibió la maravillosa bendición que se llama perdón.
2. ¿Nosotros aún siendo discípulos de cristo, necesitamos el perdón de Dios?
a. Por supuesto que sí lo necesitamos, notemos lo que dice: 1 Juan 1:8-10.
b. Sí nosotros reconocemos esta verdad, oremos con ese espíritu contrito y humillado, de una manera que Dios mire que nosotros buscamos su misericordia y su perdón. Oremos así como el publicano, expresemos nuestra angustia y su dolor por nuestros pecados, concientes de nuestra culpa, de nuestra vergüenza, por que somos pecadores. Oremos así como David, él dijo a Dios: "Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí."
3.
No confiemos en nuestras buenas
obras, sino en la justicia y la misericordia de Dios, que nos ha ofrecido
abundantemente en su Hijo Cristo Jesús,.como escribiera el amoroso apóstol
Juan; en 1 Jn. 2:1-2: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no
pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a
Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no
solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."