“La parábola de la viuda y el juez
injusto”
(Lucas 18:1-8).
Introducción:
1.
En
Lucas 18 de, nosotros encontramos dos parábolas que tratan el tema de la
oración...
a. La “parábola de la viuda y
el juez injusto”; Lucas 18:1-8.
b.
Y
“la del fariseo y el publicano”; Lucas 18:8-14.
2.
No
es la primera vez que Jesús usó una parábola para enseñar de la oración
a. Recordemos la parábola del
amigo que va a la media noche; Lucas 11:5-13.
b.
En
ella Jesús enseña el valor de la persistencia, en la oración.
3.
Evidentemente,
el factor de orar con persistencia era muy importante para Jesús.
a.
Ese
es el tema de la primera parábola en Lucas 18. Dice que él; "También
les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no
desmayar." Lucas 18:1.
b.
Nosotros
no debemos de descuidar en ningún tiempo la oración, necesitamos aprovechar las
oportunidades de la notable providencia de Dios, sí es en aflicciones, o en
bendiciones.
c. Pero para acercarnos a Dios
en oración, necesitamos ese espíritu de oración para tener ese estado de mente
apropiado para elevar a Dios nuestro corazón en nuestras oraciones. Notemos el
ejemplo de Cristo: Hebreos 5:7; "Y Cristo, en los días de su carne,
ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar
de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente."
[¿Somos nosotros persistentes en nuestras oraciones?
¿Apreciamos nosotros el valor de esa importancia? ¿Acaso hemos perdido el
corazón para orar como deberíamos de hacerlo? Veamos que podemos aprender de la
parábola de la viuda y el juez injusto...]
1. La parábola en sí misma.
A. El carácter del juez; Lucas 18:2...
1.
Él
no tenía temor a Dios, ni respetaba a hombre, jueces así era muy común, ellos
habían envenenado le fuente de la justicia, y eran amigos de usureros, ladrones
y homicidas.
2.
Además
de que él no tenía reverencia alguna por Dios, también tenía el poco la
opinión, o los derechos del hombre.
3.
Esta no era la clase de jueces que Dios quería que sirviera en Israel,
dice en Deut. 1:16-17; "Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo:
Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano,
y el extranjero. No hagáis distinción de persona en el juicio; así al pequeño
como al grande oiréis; no tendréis temor de ninguno, porque el juicio es de
Dios; y la causa que os fuere difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré".
B. El dolor de la viuda; Lucas 18:3.
1.
Todo
indica que ella era pobre, y que estaba indefensa ante un adversario.
2.
Porque
era viuda, debía de tener más consideración de parte de juez, era el deber de
ellos ponerles una exclusiva atención a las viudas. Dice Jeremías 22:3; "Así
ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del
opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda,
ni derraméis sangre inocente en este lugar."
3.
Ella
buscaba la ayuda del juez, que él hiciera lo que era su deber, que le hiciera
justicia, que vindicara su nombre ante su enemigo, pero él no quería
ayudarla.
C. Ella encontró dificultades; Lucas 18:4.
1.
Por
algún tiempo el juez parecía no tener la disposición de hacerlo, él sabía lo que
era su deber, pero estaba retrasando ayudar a aquella pobre indefensa y
afligida viuda.
2.
Estaba
cerrando sus oídos a las repetidas veces que ello vino a pedir su ayuda, estaba
ignorando la gran necesidad y era indiferente a la gran aflicción en la cuál
ella estaba.
D. Al fin, el juez injusto se puso a considerar las
quejas de la viuda; Lucas 18:4-5.
1.
No
motivado por lo que era correcto ante Dios y los hombres, porque él dijo dentro
de sí, que él reconocía que; "ni tenía temor a Dios, ni respeto a
hombre".
2.
Finalmente
decidió oírla, hacerle justicia, pero para evitar que ella ya no lo siguiera
molestando, para que no le agotara la paciencia, y también para evitarse
problemas.
[No como en otras parábolas, Jesús no nos dejó
determinar por nosotros mismos el significado, o el punto principal de esta
parábola. Jesús mismo lo hace muy claro, consideremos...]
2. La aplicación de la parábola.
A. Y dijo el Señor: "Oíd lo que dijo el juez
injusto." Lucas 18:6.
1.
En
su decisión de hacer justicia, él juez enseña que fue movido por la
persistencia de ella.
2.
No
por la reverencia a Dios, o el respeto a las opiniones, o el derecho de los
hombres.
B. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos?
Lucas 18:7.
1.
El
contraste entre lo menos insignificante, (juez) y el más grande en justicia, e
integridad.
a.
El
juez injusto con sus principios, y conducta,
no representa en ninguna manera a Dios.
b.
Sí
este juez injusto fue movido a poner atención a la viuda, ¿cuánto más Dios con
sus escogidos que claman a él día y noche, se tardará en responderles?
2.
Nuestra
confianza es mucha más grande y fuerte, notemos las siguientes comparaciones...
La viuda Los
escogidos de Dios
a.
Era una extraña. a. Escogidos de Dios; 1
Ped. 2:9-10.
b.
Solo era ella sola. b. Son muchos, por todo el mundo.
c.
Había distancia, venía a él. c. Buscamos su gracia y favor; Heb.
4:15-16.
d.
El juez era injusto. d. Dios es un Padre justo e
íntegro.
e.
No tenía quién la ayudara. e. Está siempre para nosotros; Rom.
8:31-32.
f..Ella misma traía al juez su causa. f. Nosotros
tenemos un abogado; Rom. 8:34.
g.
No tenía promesas a una respuesta.
g. Tenemos promesas de Dios; 1 Ped. 3:12.
h.
El acceso de ella era limitado. h.
Podemos orar en todo tiempo, siempre.
i.
Ella al pedir justicia provocaba al juez.
i. A Dios le deleita las
oraciones de sus hijos.
3.
Sí
la persistencia de la viuda no fue en vano, ¿cuánto más la persistencia de los
escogidos de Dios en sus oraciones? Notemos lo que dice; Apocalipsis 5:8.
C. Dios hará justicia a sus hijos pronto; Lucas
18:8.
1. Cuanto contestará las
oraciones de sus hijos en aflicción, no lo sabemos, pero lo hará.
a.
Apoc.
6:9-10; "Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la
tierra?"
b.
Dios
con su paciencia, dará tiempo a los que nos persiguen se arrepientan: 2 Ped.
3:9.
3.
Pero
cuando venga el día de hacer justicia a sus escogidos, vendrá rápidamente.
a.
Hay un día ya preparado, él Señor vendrá y hará juicio; 2 Tes. 1:7-9.
b. En
ese día habrá destrucción repentina; 1 Tes. 5:1-3.
D. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?
1.
No
hay duda que el Señor vendrá para hacer justicia a sus escogidos, a vindicar
el nombre de los mártires que dieron su
vida en el primer siglo. De igual manera los que han sufrido malos tratos,
persecuciones por su nombre, nada de eso ha sido en vano; Hebreos 10:37-39.
2.
Pero
al tardarse en venir ha dado lugar a que muchos pierdan la fe, y cuando la fe
se muere, también se muera la oración. Para que nosotros podamos orar,
necesitamos tener fe, y es la fe lo que Jesús siempre ha buscado en sus
discípulos. Aunque sea como un grano de mostaza, dice en Lucas 17:6; "Si
tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro:
Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería."
3.
La
preocupación de Jesús concerniente a la fe, dio lugar a que él enseñara esta parábola.
a.
Él
enseña que sus discípulos deben orar siempre, es nuestro deber, privilegio y
nuestro honor orar a Dios. La fe se va a morir sí nosotros descuidamos este
deber, por eso debemos orar sin desmayar, ese es el propósito de esta parábola:
Luc. 18:1; "Orar siempre y no desmayar".
b.
Cuando
nosotros oramos nos fortalecemos contra nuestros enemigos espirituales, contra
nuestros malos deseos y pasiones que son nuestros peores enemigos. Dijo el
Señor en Mateo 26:41; "Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil."
c.
Él
Señor no quiere que perdamos nuestro corazón, ni nuestra fe, pero nosotros
debemos de orar porque tenemos la necesidad, un deseo ferviente de obtener lo
que necesitamos. Debemos de orar creyendo que Dios tiene lo que necesitamos,
que aunque se tarde en contestarnos, nosotros debemos de perseverar en oración,
así como la viuda.
Conclusión:
1.
¿Ha
comenzado usted a perder su corazón? ¿Sé ha debilitado su fe?
a.
La
condición de sus oraciones en su vida, refleja la verdadera condición de su fe.
b.
Sí
usted no ora siempre, sin desmayar, o sin cesar como dijo Pablo, es por que su
fe está debilitándose. Recuerde que sí su fe se muere, también la oración se
morirá, necesitamos ese espíritu de oración para tener ese estado de mente
apropiado para elevar a Dios nuestro corazón.
2.
En
esta parábola él Señor nos ha dado razones para creer en el poder de la
oración.
a.
Especialmente
sí estamos siendo perseguidos por la causa de Cristo; Sant. 5:13.
b.
Porque
nosotros no tenemos un juez injusto, si no un Dios que nos ha hecho sus
escogidos. 3.
Es mi deseo que esta parábola y la del amigo que va a la media noche, nos
motive a no perder nuestro corazón, ni a dejar de orar. Recordemos que la oración es el deseo, la oportunidad y el
privilegio de hablar con Dios. Dijo un discípulo; “Señor, enséñanos a orar”.
c. La oración es la miseria que busca la paz, es la impureza que abraza la pureza. Es el odio que anhela el amor, es lo corruptible que jadea ansiosamente por la inmortalidad, es la paloma que vuelve casa, es el águila que vuela hacia el cielo, es el prisionero que suplica por su libertad. La oración es la voz de la fe, es un deseo dirigido hacia el cielo, es un acto virtuoso de la piedad que consiste en pedir favores de Dios. La oración es el sacrificio espiritual que aparta el enojo de Dios, que mira por los enemigos, que intercede por los perseguidores, que obtiene el perdón de pecados, y que aleja las tentaciones, que consuela al débil, y que refresca al fuerte. La oración es el baluarte de fe, es abrir las avenidas de nuestra alma vacía, a la plenitud de Dios.