“La parábola de los dos deudores”

(Lucas 7:41-43).

Introducción:

1.     ¿Aprecia usted lo que Jesús ha hecho por usted? ¿Su servicio y devoción a Dios demuestra la verdadera magnitud de su apreciación a Dios por todo lo que hace por usted?

a.      Sí usted es negligente, o descuidado en su servicio a Dios, ¿qué es lo que eso indica?

b.     Sí usted desea y sabe que puede ser más diligente en su servicio a Dios, ¿qué le ayudaría a tener más motivación? ¿Reconocemos lo mucho que le debemos a  Dios? 

2.     Las respuestas a estas preguntas las podemos encontrar en esta parábola que está basada en una ocasión, cuando Jesús fue invitado a comer en la casa de un fariseo; Lucas 7:36-50.   

 

[Al continuar con nuestras lecciones en las parábolas de Jesús, vamos a examinar la situación y la parábola, que viene a conocerse como “la parábola de los dos deudores”...]

 

1. La parábola y la situación.

 

A. La situación dónde se enseñó la parábola...

1.     Jesús aceptó la invitación de ir a comer en la casa de un fariseo; Lucas 7:36.

a.      Acababa Jesús de resucitar a un joven que había muerto, hijo único de una viuda y a causa de este hecho muchos todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: "Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor." Lucas 7:16-18. Esto fue la causa de que Simón lo invitara a su casa, quería encontrar algo más perfecto en Jesús. 

2.     Vino también a esa casa una mujer que era pecadora, tal vez una ramera, no se dice nada de su nombre, solo se describe su carácter. Ella también oyó de la fama de Jesús y la razón por qué vino a Jesús era muy diferente a la de Simón.

a.      Trajo un frasco de alabastro (recipiente de piedra) con perfume; Lucas 7:37.

b.     Se puso atrás de Cristo, a sus pies y estaba llorando; Lucas 7:38. Se puso atrás de Jesús por vergüenza a que él la viera, se puso a sus pies, humillándose con temor y reverencia. 

c.     Comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; Lucas 7:38. Sus lágrimas eran de gozo y gratitud, ella estaba convencida que Jesús era un gran profeta, el Mesías prometido y el salvador de los pecadores, así como ella

d.     Finalmente besó sus pies y los ungió con el perfume; Lucas 7:38. No le importo el valor de aquél perfume, hizo a Jesús el objeto de su fe y de su amor.

3.     "Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: “Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora”. Lucas 7:39.

a.      Porque Jesús se dejó tocar por aquella mujer, Simón lo juzgó basado en sus propias reglas, los fariseos consideraban impropio asociarse con los pecadores muy conocidos.

b.     Ya habían preguntado; ¿Por qué vuestro maestro se junta con publicanos y pecadores?      

4.     Jesús, sabiendo lo que había en el corazón del fariseo le dijo; “Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro”. Lucas 7:40.  

 

B. Jesús enseña la parábola.

1.     Un acreedor tenía dos deudores: Lucas 7:41.

a.      Uno le debía quinientos denarios.

b.     El otro le debía cincuenta, un denario era lo equivalente a un día de trabajo. 

2.     Y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos; Lucas 7:42. 

C. Jesús continua con una pregunta y la aplicación.

1.     Jesús reta al fariseo preguntándole; Lucas 7:42-43.

a.      Di, pues, ¿cuál de ellos (los deudores) le amará más?

b.     Respondiendo Simón, dijo, pienso que aquel a quien perdonó más.

1)     Cuándo dijo Simón, pienso que aquél a quién se le perdonó más, ¿sería él sincero?

2)     ¿Sería que él estaba viendo el propósito de aquella parábola?

c.     Jesús respondiendo dijo a Simón: Rectamente has juzgado.

3.     Inmediatamente Jesús hace un contraste entre Simón y aquella mujer; Lucas 7:44-46.  

a.      Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? ¿Ves lo que ella ha hecho por mí comparado con lo que tu hecho? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

b.     No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

c.     No ungiste mi cabeza con aceite, más ésta ha ungido con perfume mis pies.

 

Todas estas cosas Simón debía de haberlas hecho, era lo normal de una persona que invitaba a alguien a su casa, pero no lo hizo, ni aun cuando estaba allí el más importante de los huéspedes.

 

4.     Jesús enfatiza su punto, o el propósito de la parábola; Lucas 7:47.

a.      La primera parte de este versículo está un poco difícil; "Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho.....".

1)     ¿Dijo Jesús que el amor de ella, o la prueba, fue la causa del perdón de sus pecados?

2)     ¿Dijo Jesús que los pecados de ella se le perdonaron porque amo mucho? ¿Dijo él eso?

3)     ¿Acaso ella amó mucho porque sus pecados le fueron perdonados?

b.     Jesús dijo que por su fe, "él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz." Luc. 7:50.

1)     Esa fue la causa de que sus muchos pecados le fueran perdonados.

2)     El amor que ella mostró, refleja la prueba de su amor, eso fue lo que dijo Pablo en: Gál. 5:6; " En Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la .. , sino la fe que obra por el amor."  

c.     La última parte del versículo 47, enseña que la manera de porque ella amo tanto, es por el efecto que hizo en ella obtener aquél perdón.

1)     "Más aquel a quien se le perdona poco, poco ama." Él que piensa que se le ha perdonado poco en comparación con los pecados de otros, amará poco. La actitud de Simón enseña que él se consideraba mejor persona que ella, y menos pecador. Su amor sería basado en la obligación por lo que Dios le ha perdonado, no porque se sienta el pecador más grande. Dios debe de ser amado por su perfección y por todo lo que hace por nosotros; 1 Jn. 4:19.

2)     Al que se le perdona mucho, mucho ama, los pecados de ella eran muchos, por su conducta era tenida como una gran pecadora. Al obtener aquél perdón, enseñó una profunda gratitud y un gran amor, su conducta es la apropiada muestra de su amor; Mat. 5:4; Luc. 18:13.

5.     Sí el amor de aquella mujer es simplemente la evidencia de su amor por haber sido perdonada, entonces las siguientes palabra de Jesús están diseñadas para asegurarle a ella que....

a.      Y a ella le dijo: "Tus pecados te son perdonados".

b.     Pero él dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, ve en paz." Lucas 7:48-50.

c.     Estas palabras de Jesús enseñan que aquella grande expresión de fe y amor fue tomada en cuenta, pero que ella obtuvo el perdón de sus pecados y su salvación por su fe.

 

[Cuando dijo Jesús; "Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama."Él simplemente enseña una gran verdad. Pero vamos ampliando este punto un poco más al considerar aplicar la parábola a nosotros mismos...].

 

2. La aplicación de la parábola.

 

A. Esta parábola puede proveer un gran consuelo a los pecadores.

1.     Mucha gente que viene a Jesús es porque reconoce, que su vida está desordenada.

2.     Ellos lo saben y su sentido de culpabilidad es uno muy grande.

a.      Esta parábola nos recuerda que Dios está dispuesto a perdonarnos sin importar la deuda.

b.     La mujer pecadora nos recuerda que sí uno en verdad tiene un sentido de culpabilidad muy grande, nuestro amor a Dios debe de ser todavía más grande.

c.     Un gran amor por Dios, será una motivación para un gran servicio.

3.     Cómo el apóstol Pablo que no se consideraba digno de ser llamado apóstol: 1 Cor. 15:9-10; "Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy.....".

En vez de ahogarse en sus culpas pasadas, deje que el perdón que Jesús le ofrece le motive a amar a Dios y a servirle aún más.     

 

B. Esta parábola revela como nosotros podemos ampliar nuestro amor y devoción a Jesús.

1.     Recordemos que mientras más enterados, o conscientes estemos del perdón que hemos obtenido en Cristo, más le amaremos y serviremos.

2.     Hay al menos dos maneras que uno puede tener un sentido elevado del perdón.

a.      Una manera es entender lo que es ser perdonado de nuestros muchos pecados, así como aquella mujer pecadora, muchos no entienden lo que es eso. Porque cuando pecan contra Dios no lloran por sus pecados, ni viene a postrarse a los pies de Jesús buscando el perdón. 

b.     La otra manera es, aprender más de la naturaleza del pecado...

1)     Cómo un pecado, nos hace culpable de todos, pues traen el mismo castigo. 

2)     La paga del pecado es la muerte, la separación de Dios; Rom. 6:23; Isaías 59:1-2.

3.     Nosotros no podemos cambiar el extremo de nuestra maldad, antes de la venida de Cristo.

a.      Pero sí podemos aumentar el nivel de nuestro entendimiento acerca del pecado.

b.     Entre más aprendamos del pecado, de su terrible naturaleza, o lo que es el pecado...

1)     Más apreciaremos el perdón de los pecados que tenemos en Cristo.

2)     Y más nos motivaremos a servirle con amor, devoción y gratitud: 2 Cor. 5:14-15; "Porque el amor de Cristo nos constriñe, (nos obliga, o apremia, o apresura) pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos."

 

Conclusión:

1.     ¿Cómo es nuestro servicio y devoción a Jesús? ¿Acaso lo tratamos como Simón el fariseo?

a.      ¿Cuál actitud tiene usted, la de Simón, o la de la mujer pecadora?

b.     Invita a Cristo a su vida, ¿y qué es lo que la da, el honor que él merece?

2.     ¿Podrá ser que nosotros somos más como el fariseo, pero no lo queremos reconocer?

a.      Fallamos en darle la apropiada devoción que él merece.

b.     Tal vez confiamos muy justos y no consideremos a Jesús digno de nuestra devoción. 

3.     Sí usted o yo nos encontramos con la misma actitud de Simón y no la de la mujer pecadora...

a.      Recordemos que sí se les perdona más, pueden ser capaces de amar a Jesús más.

b.     Sí tenemos la actitud de Simón, necesitamos reflexionar en nuestra condición espiritual.

 

Fue a la mujer pecadora, y no a Simón a quién Jesús dijo: "Tus pecados te son perdonados, tu fe te ha salvado, ve en paz." Sí somos pecadores, vengamos dispuestos a ponernos a sus pies, sí él es divino hagamos a Jesús el objeto de nuestra fe y amor.