LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR”

(Mateo 13:3-9, 18-23)

 

Introducción:

1.     Cuando Jesús comenzó a predicar el evangelio del reino de los cielos; (Mateo 4:12, 23). Él no siempre encontró buenas audiencias.                                                                                                                                          

a.      Aunque él hizo obras maravillosas, algunos no se arrepintieron; (Mateo 11:20.24).

b.     Otros buscaban sorprenderla en alguna falta para tener razón de acusarle; (Mateo 12:9-14). Esta fue una razón de porqué Jesús comenzó a enseñar en parábolas.

2.     Uno de los problemas que Jesús encontró en mucha gente, aunque ellos tenían oídos para oír, sus oídos se había hecho duros para oír. Dice Mateo 13:14-15; “Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: "Al oír oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane. "

3.     Para ilustrar esta situación Jesús enseñó la parábola llamada “la parábola del sembrador”.

a.      También se conoce como “la parábola de las cuatro tierras”.

b.     También se conoce como “la parábola de la semilla”. Así fue enseñada por Jesús para ilustrar diferentes reacciones al mensaje del evangelio.

4.     Esta parábola también es mencionada en; (Marcos 4:3-9; Lucas 8:4.8).

a.      Es una de las pocas parábolas donde vemos que Jesús las interpretó él mismo.

b.     La importancia, o significado de esta parábola es enfatizada por las palabras de Jesús registradas en Marcos 4:13; “Y les dijo: ¿No entendéis esta parábola?”

 

[El valor de esta parábola viene a ser más claro a la luz que nos da la explicación de Jesús, así nosotros podemos vernos a nosotros mismos concerniente como, o en que manera recibimos la palabra de Dios en nuestras vidas....]

 

1. La explicación de la parábola.  

   

A.   “El sembrador”...

1.     No se especifica, pero comparemos lo que dice Mateo 13:37; “Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre”.

a.      Es la explicación de “a parábola del trigo y la cizaña”.

b.     Allí Jesús explicó que “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre”.

2.     Significa que “el sembrador” en la parábola anterior hace referencia a Jesús.   

3.     Pero también se puede aplicar hoy a todo discípulo que fielmente proclama el mensaje del Hijo de Dios.

B.   “La semilla”...

1.     La semilla es la palabra del “reino”. Mateo 13:19; “la palabra del reino......”.

2.     El evangelio del reino fue el tema de Jesús, “Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y.....”.

1.     Fue también un importante elemento en los tiempos apostólicos. 

a.      Hechos 8:12; ”Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del......”..

b.     Hechos 28:30-31; “Y Pablo se quedó por dos años enteros en la habitación que alquilaba, y recibía a todos los que iban a verlo, predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo”.

C.   La “semilla que cayó junto al camino”, la primera tierra...

1.     Esta clase de tierra representa al que oye pero no entiende, dice Mateo 13:19; “A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino”

2.     Esto se debe a que estos ya endurecieron su corazón antes de oír el evangelio. Dice mateo 13:15; “Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane".

3.     Las aves que se comieron la semilla representa al maligno, Lucas 8:12; “Y aquellos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven”.

a.      El diablo arrebata la palabra de los corazones que ya están endurecidos.

b.     Sus ojos están cerrados, el maligno los ha cegado para que no vean; (2 Cor. 4:3-4). Aunque Satanás contribuye en cegarlos, es la consecuencia de su endurecido corazón.

D.   La “semilla que cayó en pedregales”, la segunda tierra...

1.     Esta tierra representa a uno que:

a.     “Oye la palabra, y enseguida la recibe con gozo”. (Mateo 13:20).

b.     “Pero, no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal”. (13:21).

c.      “Y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae”.

2.     Algunos la reciben con gran gozo, pero no tienen raíz, no están bien firmes en la palabra de Dios, y cuando vienen las dificultades pronto caen.

3.     Aquí aprendemos que sí la recepción emocional no tiene una base fuerte basada en la palabra de Dios, el discípulo no podrá sobrellevar las tribulaciones y la persecución.

E.   La “semilla que cayó entre espinos”, la tercera tierra...

1.     Esta tierra representa al que:

a.     “Oye la palabra, pero....” (Mateo 13:22). 

b.     Pero su inhabilidad de dar fruto es ahogada por:

1)     “Las  preocupaciones del mundo”.

2)    “El engaño de las riquezas”.

3)     “Y los placeres de la vida”. (Lucas 8:14).

2.     Cómo los espinos evitan que se de fruto, eso es explicado en otras partes de las escrituras. 

a.      Por ejemplo, “las preocupaciones del mundo” lo encuentran a uno sin prepararse.

1)     Dice Lucas 21:34-36; Estad alertas, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

2)     El diablo se aprovecha de las preocupaciones y ansiedades y desvía nuestra mente de lo que en verdad es importante. Mateo 6:31-33; “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?” Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán....... ”.

b.     El “engaño de las riquezas”.

1)    El peligro de ellas de describe en 1 Timoteo 6:9-10; “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual codiciándolo algunos se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores”.

2)     El afán por buscar mejores situaciones financieras, es también usado por el diablo para desviar nuestra atención de Dios y hacernos sentir que no necesitamos a Dice 1 Tim. 6:17; “A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos”.

c.     Los “placeres de la vida”. 

1)     Estas cosas envuelven los deseos de la carne, y desvían especialmente nuestra mente de las cosas del espíritu. Dice Gálatas 5:17; “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis”.

2)    Sí uno siembra para las cosas de la carne, será imposible segar las cosas del espíritu. Dice Gálatas 6:7-8; “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.

F.    La “semilla que cayó en buena tierra”, la cuarta tierra...

1.     Esta tierra representa al que:

a.      “Oye la palabra y la entiende....”. (Mateo 13:23).

b.     “Éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta”.

c.     Dice Lucas 8:15; “Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia”.

2.     Entonces los de “corazón recto y bueno”.

a.      Son los que entienden la palabra de Dios.

b.     Son los que la retienen y dan fruto con perseverancia en sus vidas.

3.     Vienen a ser como los de Berea a quién Pablo alabó por ser nobles, ya que ellos:

a.     “Recibieron la palabra con toda solicitud......”. (Hechos 17:11).

b.     “Escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así”.

4.     Notemos la importancia “entender” con relación “a llevar fruto....”.

a.      Jesús hizo esa conexión en esta parábola; Mateo 13:23; “Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta”.

b.     Pablo hizo lo mismo cuando menciona de cómo el evangelio produjo fruto entre los Colosenses. Dice Colosense 1:5-6; "A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad."

c.     Cuando uno entiende es cuando dará fruto , pero la base de ellos será tener un “corazón recto y bueno”, un corazón que estará dispuesto a oír y a aprender.

5.     Y ¿qué clase de fruto uno puede llevar? Hay diferentes clases de fruto, por ejemplo:

a.      El fruto de ganar almas para Cristo, dice Romanos 1:13; “A fin de obtener algún fruto también entre vosotros, así como entre los demás gentiles”.

b.     El fruto de vivir en santidad; Rom. 6:22; “Tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna”.

c.     El fruto de compartir los bienes materiales, Rom. 15:27; “Sí, tuvieron a bien hacerlo y a la verdad que están en deuda con ellos. Porque si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, también están obligados a servir a los santos en los bienes materiales. 

d.     Los frutos del espíritu crean el carácter de Cristo; Gál. 5:22-23; “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio....”.  

e.      El fruto de toda buena obra, Col. 1:10; Dndo fruto en toda buena obra y....... ”.

f.       El fruto de alabar a Dios, Heb. 13:15; “Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre”.

6.     Pero hay otra cosa que notar, no todos llevan la misma cantidad de fruto.

a.      Algunos “dan fruto y producen, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta”. (13:23).

b.     Lo harán de acuerdo a la habilidad que Dios les dé, así se ilustra en la parábola de los talentos, Mateo 25:15; “Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje”.

c.     La habilidad que se nos dé, la debemos de ejercitar propiamente, 1 Pedro 4:10-11; “Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.....”.  

 

[Con la explicación que Jesús mismo dio de la parábola del sembrador, nosotros podemos  entender las verdades espirituales que Jesús enseñó. Pero una cosa es entenderla y otra hacer la aplicación pero eso le quiero, preguntar ¿qué clase de tierra es usted?]

 

II:- La aplicación de la parábola del sembrador. 

 

A.   ¿Es usted como la tierra junto al camino?

1.     Sí, si usted ya oyó el evangelio de Cristo y de su reino, pero todavía no es cristiano.

2.     Usted está en el proceso de endurecer su corazón mientras más tiempo espere.

3.     Y usted está expuesto a que lo engañe Satanás de alguna manera.

B.   ¿Es usted como la tierra en pedregales?

1.     Sí, si usted responde al evangelio de Cristo pero no está firme en la fe.

2.     Y cuando venga la aflicción, o la persecución, enseguida tropieza y cae.

C.   ¿Es usted como la tierra entre espinos?

1.     Sí, si usted responde al evangelio pero con el tiempo se ahoga con las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas.

2.     La consecuencia es que usted no da, o se queda sin mucho fruto, y tenga en mente lo que Jesús dijo de las ramas que no dan fruto; (Juan 15:1-6).

D.   ¿Es usted cómo la buena tierra?

1.     Sí, sí usted ha respondido al llamado del evangelio y está llevando fruto.

2.     Y ha demostrado varias cosas importantes. Que usted tiene un “corazón recto y bueno”.            Que usted ha entendido la palabra de Dios. Que la ha guardado con perseverancia. Finalmente, que la palabra de Dios ha producido en usted el efecto que Dios quiere.    

 

Conclusión:

Cuando Jesús terminó de enseñar la parábola del sembrador dijo; “El que tiene oídos, que oiga”. En esta parábola aprendemos que no todos lo que tiene oídos para oír oyen, es importante que oigamos bien cuando el evangelio de Dios es proclamado, así podemos obtener la fe. Dice Rom. 10:17; “Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo”. ¿Qué tan bien usted ha escuchado está parábola y la explicación de Jesús? Sí usted tiene buen corazón, necesita arrepentirse hoy, para que cuando Jesús venga pueda llevarnos a su reino; (Mateo 13:24-30, 36-43). Sí usted tiene un corazón noble oiga, examine, entiende y acepte el evangelio, que es el evangelio del reino de los cielos.