“El cielo;
Nuestra esperanza y nuestro hogar”
(Filip. 3:20).
Introducción:
A.
Hasta en los días de los apóstoles había problemas en las personas cuando
pensaban acerca del cielo. Notemos lo que dice la palabra de Dios; (1 Cor. 15:12;
1 Tes. 4:13-18; 2 Tes. 2:1-2).
B. Uno
de los problemas en nuestros días es la tendencia de sentirnos muy contentos
con este mundo, nos acostumbramos tanto a él que fácilmente podemos perder el
deseo de ir al cielo. Necesitamos que se nos recuerde regularmente, cuan
importante es el cielo para nosotros.
1. El cielo es nuestra verdadera esperanza.
A.
Dice 1 de Pedro 1:3-5; "Bendito el Dios........... nos hizo renacer
para una esperanza viva....una herencia incorruptible, incontaminada e
inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros." El cielo está
siempre en corazón de todo cristiano verdadero.
B.
Existe un concepto muy pobre en el mundo concerniente al cielo.
1) Muchos niegan que hay vida más allá de
la muerte, sí esto es así porque dijo Cristo en Marcos 12:27; “Dios no es
Dios de muertos, sino Dios de vivos.” También dijo en Juan 11:25; "Yo
soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá."
2) Otros enseñan muchas filosofías humanas
que se enfocan en transformar este mundo en uno mejor, buscan establecer el
reino de Dios aquí en la tierra. Pero esto no va a ser posible, dice la 2 de
Pedro 3:7, 10; "Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están
reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y
de la perdición de los hombres impíos." "Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y
los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay
serán quemadas."
C.
En contraste con lo que dice el hombre, la palabra de Dios afirma que la ida al
cielo es una realidad, y es la esperanza del verdadero cristiano. Dice Juan
14:2-3; "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo
os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y
os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo
estoy, vosotros también estéis." Dice también Colosenses 1:5; "A
causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis
oído por la palabra verdadera del evangelio." Debemos de meditar en
esta realidad y aprender a valorizarla.
2. El cielo es nuestro verdadero tesoro.
A.
En el cielo es donde está todo lo que a nosotros nos interesa.
1) Es el gozo de nuestro Dios; Mateo
25:21; "Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."
2) El cielo es donde está nuestro tesoro;
Mateo 6:19-21; "No os hagáis tesoros en la tierra, donde.......... sino
haceos tesoros en el cielo. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón."
3) El valor de nuestro tesoro se determina
en lo que queremos hacer nosotros para conservarlo. ¿Recuerdan el joven rico?
Él no quiso hacer nada; (Mateo 19:16-22).
B.
En el cielo el cristiano tiene una herencia, un reino que se ha preparado desde
la fundación del mundo. Mateo 25:34; "Entonces el Rey dirá a los de su
derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros
desde la fundación del mundo."
C.
Debemos de evitar todo aquello que nos puede privar de ese premio. Dice
Colosenses 2:18; "Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad
y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente
hinchado por su propia mente carnal."
3. El cielo es nuestra razón
para trabajar y perseverar en las cosas de Dios.
A. Mientras nuestro trabajo
continua aquí en este mundo, nosotros necesitamos razones fuertes para seguir
adelante, cuando hay ocasiones que sería fácil dejar de hacerlo. Dice Hebreos
10:36; "Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la
voluntad de Dios, obtengáis la promesa."
B.
El cielo es una razón para seguir adelante, dice Hebreos 12:1-3; "Por
tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de
testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el
autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la
cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo,
para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar."
C. Es la esperanza de la corona de justicia que nos
motiva a pelear la buena batalla de la fe, y acabar la carrera. Fue lo que lo
dijo Pablo a Timoteo en; (2 Timoteo 4:6-8).
D. En el cielo está el descanso que a veces tanto
anhelamos, Apoc. 14:13; "Oí una voz que desde el cielo.......Escribe:
Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí,
dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos
siguen."
4. El cielo es nuestra verdadera casa.
A. Aunque hoy vivamos en este
mundo, no es nuestro hogar; (Jn. 17:14-16; 15:19).
1) En este mundo nosotros somos
peregrinos; "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que
os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma."
2) Nuestra ciudadanía está en los cielos,
Dice Filipenses 3:20-21; "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de
donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará
el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la
gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas
las cosas."
B.
Nuestro corazón debe de estar, donde esté nuestra casa, dice Colosenses 3:1-4; "Si,
pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está
Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no
en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con
Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros
también seréis manifestados con él en gloria."
Conclusión:
1. Ir de esta vida para estar con
Cristo, es mucho mejor que todo lo que la vida puede ofrecer, dijo Pablo en
Filipenses 1:23; "Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho,
teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor."
2.
Ir al cielo debe de ser nuestra meta más importante, de no ser así nos
quedaremos cortos. Dice Hebreos 4:1; "Temamos, pues, no sea que
permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca
no haberlo alcanzado."
3. Pero nosotros necesitamos estar seguros que
queremos ir al cielo, y tratar con todo nuestro corazón y con todas nuestras
fuerzas. Dice 1 de Pedro 1:13; "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro
entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os
traerá cuando Jesucristo sea manifestado." Notemos también lo que dijo
Pablo en Romanos 8:18; "Pues tengo por cierto que las aflicciones del
tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de
manifestarse."
4. Cuando esa gloria sea manifestada, el cielo estará abierto para
todos aquellos que quieren, que trabajan y que pacientemente perseveran para ir
allá.
1) Dijo Pablo en 1 a Timoteo 4:10; "Que
por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios
viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que
creen."
2) Y se nos otorgará una amplia y
generosa entrada en ese reino eterno; (2 Ped. 1:11). Entonces
comprenderemos las palabras de ese himno que dice; “Cuando estemos en gloria,
en presencia de nuestro redentor, a una voz la historia diremos del gran
vencedor.”
{Sí
usted no ha obedecido el evangelio, usted todavía está en sus pecados. Obedezca
hoy a Dios, para que Él le quite eso que le impide tener la esperanza de ir al
cielo.}¿Lo quiere hacer?
Juan Antonio Salazar