“El becerro de oro”

(Éxodo 32).

 

Introducción:

En Éxodo 32 encontramos un acontecimiento que contiene muchas lecciones importantes para nosotros hoy en día. De hecho en el Nuevo Testamento hace referencia a este acontecimiento para amonestarnos, a que no dejemos que cosas semejantes nos estorben a servir a Dios fielmente. Dijo Pablo en; 1 Cor. 10:6-11; "Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos."

 

1. Consideremos este acontecimiento, y las lecciones que contiene para nosotros hoy.

 A. La dificultad del hombre en tener una verdadera fe.

     1. Dios les había dado manifestaciones de su poder, y amor, pero no pudieron verle:

          a. Éxodo 18:8-12; "Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo los había librado Jehová. Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israe... Y  dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón... Ahora conozco que Jehová es más grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra ellos. Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios."        

          b. No podemos olvidar las plagas que trajo en Egipto, y cómo abrió las aguas del mar para que Israel pudiera pasar y escapar del ejército de faraón. Y cómo Dios volvió las aguas sobre los egipcios: Éxodo 14:30-31; "Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo."

           c. ¿Cómo es nuestra fe en Dios? Recordemos Hebreos 11:6; "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." Sí nosotros no tenemos la fe que agrada a Dios, no hay ninguna diferencia entre Israel y nosotros. Ni tampoco hemos visto Dios, Él no se agradará de nosotros, ni entraremos en su reposo: (Heb. 3:16-19; 4:1-2).

 B. La impaciencia en la manera en que Dios trabaja.

     1. Moisés se tardaba en el monte y ellos no pudieron esperarlo con la palabra de Dios, su impaciencia los llevó a que se corrompieran e hicieron lo incomprensible. 

         a. Éxodo 32:1; "Se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido." Aarón hizo lo que ellos querían.

         b. Querían adorar a Dios pero lo que buscaban era agradarse a ellos mismos, trajeron a Aarón los zarcillos de oro de todos ellos, y Aarón le hizo un becerro de oro: 32:5-6; "Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse." Notemos el versículo 19; "Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte."  

         c. ¿Cuándo nosotros venimos a adorar a Dios, en cómo nos conducimos en nuestra vida cristiana, ¿a quien buscamos agradar, a Dios, o a nosotros mismos? Sí nos agradamos a nosotros mismos, somos iguales que ellos. Malaquías 1:8-9; "Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos." Gén. 4:4-5; "Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya..." 

 C. Su acto de idolatría enseña, que el hombre tiene voluntad.

     1. Su acto de idolatría no fue por ignorancia espiritual, sino fue un acto de rebeldía con todo conocimiento.  

          a. Le pidieron a Aarón les que hiciera un becerro de oro, Dios les había dicho en Éxodo 20:3-5; "No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen."

          b. Pero ellos no hicieron caso: Éxodo 32:7-8; "Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto."

          c. La idolatría todavía es un problema para los hijos de Dios hoy, en estos días hay muchas formas de idolatría. Cómo por ejemplo...

              1) El deseo por las cosas malas: Col. 3:5-6; "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros, fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia."

              2) La preferencia por el materialismo, el amor al dinero: 1 Tim. 6:8-10; "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."

              3) ¿En quien estamos usando todo lo que Dios nos da? Nuestro tiempo, talentos,  o nuestras habilidades, nuestro dinero, nuestro hogar, ¿estamos honrando a Dios, o a nosotros mismos? Sí no lo estamos haciendo, entre Israel y nosotros no hay ninguna diferencia, cómo ellos nosotros también somos idólatras: 1 Cor. 10:7; "Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar." Proclaman conocer a Dios, pero con sus hechos enseñan lo contrario: Tito 1:16; "Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra."

 D. Moisés intercedió para que Dios no destruyera a Israel.

     1. Moisés fue un hombre privilegiado, Le dijo Dios: Éxo. 32:9-10; "Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande."

      2. Moisés rogó que no lo hiciera, que se acordara de las promesas que le hizo a sus padres, y que se volviera del ardor de su ira. Y Dios se arrepintió del mal que le pensaba hacer a Israel, pero notemos algo más de Moisés: 32:31-34; "Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado."

      3. Moisés fue un gran hombre, pero nosotros tenemos como mediador a otro más grande y sublime que él, y que hoy está intercediendo a Dios por nosotros: Heb. 7:22-25; "Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos....; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos."  

 

Conclusión:

1. Dios demanda obediencia, nosotros tenemos ningún negocio en llamarle Señor, sí no estamos dispuestos a obedecerle: Lucas 6:46; "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" Recordemos que cuando obedecimos el evangelio dijimos: “Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”. Él espera que nosotros vivamos ahora proclamando que, en nuestras vidas Él es nuestro Señor. 

2. Aquél becerro fue hecho de cosas visibles que Israel consideró cómo algo valuable, el cordero de Dios, fue lo mejor que había en el cielo. El becerro de oro fue hecho un dios visible, Cristo vino a ser Dios manifestado en la carne. El becerro de oro fue hecho por Israel para que los llevara a la tierra prometida, Cristo es el camino al cielo, a ese lugar glorioso que está más lejos de lo que el hombre se puede imaginar. Aparte de su vida su becerro de oro, y venga a servir a Dios cómo él quiere, y él nos dará el cielo. De no ser así, en el día del castigo Dios dijo; “yo castigaré en ellos su pecado."

 

                                                                                             Juan A. Salazar