"Con
Cristo estoy juntamente crucificado."
(Gál.
2:20).
Introducción:
1. La
Biblia nos enseña que antes de ser cristianos, éramos unos pecadores que no
habíamos sido perdonados. Por causa de nuestras transgresiones, éramos
culpables, ya habíamos sido marcados y condenados, solo faltaba el día para
presentarnos delante de nuestro juez y recibir nuestro castigo. Dice en 2 Ped.
2:9-10; "Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a
los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos
que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el
señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades
superiores."
2.
Pero ahora que estamos en Cristo, ya no estamos bajo esa condenación. Dice
Romanos 8:1; "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están
en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu." Cristo nos justificó al haber creído en él, Cristo pagó por
nuestras culpas. Dice Romanos 5:1, 9; "Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;"
"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos
salvos de la ira."
[El
propósito de la lección es comprender lo qué llevó acabo en la crucifixión de
Cristo, pues es la base para que nosotros podamos ver lo qué significa estar
crucificados con él. ¿Lo estamos?].
A.
¿Qué significa la crucifixión de Cristo?
1.
Pablo nos recuerda algo que todo cristiano debe de tener bien presente siempre.
a. Que la crucifixión fue la manera en que
él Señor probó la muerte. Fue una muerte horrible, humillante y dolorosa. Dice
Isaías 53:7; "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero
fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció,
y no abrió su boca." Dijo Lucas en Hechos 8:32-33; "Como oveja
a la muerte fue llevado. En su humillación no se le hizo justicia, Porque fue
quitada de la tierra su vida."
b. Este era el tema de Pablo, les dijo los Corintios en 1 de Corintios
2:1-2; "Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el
testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me
propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste
crucificado." El propósito de Pablo en su predicación fue hablar de
que Cristo se entregó para redimirnos de nuestras iniquidades. Su crucifixión
fue el precio de nuestra redención. Dice Gálatas 1:4; "El cual se dio a
sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme
a la voluntad de nuestro Dios y Padre ." Y en 3:1; "¡Oh
gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros
ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?"
c. También al ser Cristo crucificado,
murió físicamente y como todo ser humano que muere, él vino a ser insensible,
indiferente a todo lo que le rodeaba. En la tumba fría él no podía ver ni oír, nada
podía afectarlo, nada ponía tener ningún efecto sobre él. Jesús ya no supo
quién lo bajó de la cruz, ni quién preparó su cuerpo y lo sepultó; (Mar.
15:42-47; Jn. 19:38-42).
B. ¿Qué
significa estar crucificado con Cristo?
1.
Notemos lo que dijo Pablo en Gálatas 2:19; "Porque yo por la ley soy
muerto para la ley, a fin de vivir para Dios." Cuándo Pablo dice aquí
que él estaba muerto a la ley de Moisés, se refería que así como a un cuerpo
muerto ya nada le afecta. A él la ley ya no le afectaba al no guardarla, él ya
no la observaba como base de una justificación. Notemos en; (Gálatas 5:1-6).
Pero ¿qué tiene que ver eso con nosotros sí no somos judíos? ¿Estamos
crucificados con Cristo?
a. Cuando nosotros obedecimos el evangelio
el cuerpo de pecado en el que vivíamos fue crucificado, para que pudiéramos
vivir para Dios. Dice Romanos 6:1-2, 6, 11; "Porque los que hemos
muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?" "Sabiendo esto, que
nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del
pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado." "Así
también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo
Jesús, Señor nuestro."
b. Pablo estaba muerto para la ley, pero
no para Dios, así también nosotros estamos muertos al pecado, pero vivimos para
Dios. El pecado ya no tiene su efecto e influencia en nosotros, la vida que
ahora tenemos es una vida nueva. Dice Romanos 6:3-4; "¿O no sabéis que
todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en
su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el
bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del
Padre, así también nosotros andemos en vida nueva." Somos nuevas
criaturas, dice Pablo en; (2
Corintios 5:17). Ahora nuestras conciencias están limpias de obras muertas
para que podamos servir a Dios; (Hebreos 9:14).
c. Al ser Pablo crucificado con Cristo,
murió para la ley pero también murió para el mundo. Notemos lo que dice en
Gálatas 6:14; "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de
nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al
mundo." Para Pablo murió todo lo que el mundo ofrece, sus tesoros;
Filipenses 3:7-8; "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he
estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las
cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi
Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar
a Cristo." También todos los placeres de la carne, él dijo; “No
satisfagáis los deseos de la carne”. Refiriéndose al adulterio, fornicación,
inmundicia, lascivia, borracheras, celos, contiendas, etc. Porque el cristiano,
dice en Gálatas 5:24; "Pero los que son de Cristo han crucificado la
carne con sus pasiones y deseos." Mientras nosotros no entendamos la
importancia de ser bautizados así como enseña el Nuevo Testamento, será
imposible comprender cómo el hombre es crucificado con Cristo. Morimos al
pecado, su influencia ya no tiene ningún efecto en nosotros porque estamos
muertos al pecado. Recordemos lo que dijo Pablo en; (Romanos 6:1-2, 6, 11).
C. ¿Estamos nosotros crucificados con Cristo sí, o
no?
1.
Sí nosotros en verdad estamos crucificados con Cristo, él mora en nosotros y es
la motivación para ahora vivir una vida dedicada a servir a Cristo. Una vida
positiva, productiva y llena de metas, caracterizada por la fe en Cristo. Dijo
Pablo; "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de
Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
a. ¿Tenemos la fe para vivir una vida de
devoción y la consagración a Cristo? Aunque estamos en la carne, no debemos
vivir según la carne. Dice Pablo en Romanos 6:12-13, 19; "No reine,
pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus
concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como
instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de
entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de
justicia." "Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así
como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia
y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para
servir a la justicia." ¿Tiene el pecado influencia en nosotros?
¿Buscamos los deseos de la carne? ¿Buscamos los placeres del mundo? Entonces no
hemos crucificado al mundo en nosotros con sus pasiones y deseos; (Gálatas
5:24).
b. Sí estamos crucificados con Cristo,
debe de haber productividad, propósitos espirituales y dedicación en nuestra
vida. Este es un verdadero problema en muchos cristianos, no hay envolvimiento
en la obra de la iglesia, que es evangelismo, la edificación y la benevolencia.
No estamos abundando ni creciendo en la obra del Señor, dijo Pablo en 1 de
Corintios 15:58; "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y
constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro
trabajo en el Señor no es en vano." La fe en Cristo y el amor al trabajo de la iglesia son la base
para este crecimiento. Dice Gálatas 5:6; "Porque en Cristo Jesús ni la
circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el
amor." También en 1 a
Tesalonicenses 3:12; "Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos
para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con
vosotros."
c. ¿Cuáles son las características de su
vida cristiana? ¿Cuáles son sus propósitos espirituales? ¿Cuáles son sus metas? Todo esto lo vamos a
determinar sí nosotros en verdad comprendemos lo que significa estar
crucificados con Cristo. El Señor nos dio la evidencia más grande de su amor,
se entregó por nosotros; "Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la
fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
¿Cuál es la evidencia de nuestro amor para con Cristo? Esa evidencia podría ser
nuestra confianza en sus promesas y en su gracia. ¿Cómo sabemos eso? Porque
confianza es fe y la fe; "Es, la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve." "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque
es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador
de los que le buscan." (Heb 11:1, 6).
Conclusión:
1. A los
que Cristo ama, él a dado su paz, su gozo, su brazo, su sonrisa y su casa.
Aquellos que han sido crucificados con Cristo, encuentran en él apoyo en cada
situación, sabiduría para cada pregunta, consuelo en cada aflicción y la
provisión de todo lo que podamos necesitar. Dijo Pablo en 2 a Timoteo 4:17-18; "Pero
el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la
predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del
león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino
celestial....."
2. Es
importante que usted medite y analice estas preguntas. ¿Esta usted crucificado
con Cristo? ¿Vive Cristo en usted? ¿Está usted viviendo su vida en la fe en el
Hijo de Dios? Sí su respuesta es sí, entonces su vida cristiana está
caracterizada por la obediencia, su carácter y su conducta van de acuerdo a la
fe que usted profesa en el Hijo de Dios. Dice 1 a Timoteo 4:12; "Ninguno
tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta,
amor, espíritu, fe y pureza."
Juan Antonio Salazar