"PADRES SOSTENGAMOS LA VERDAD, NO IMPORTA QUÉ HAGAN NUESTROS HIJOS"

Introduciendo el tema: No tengamos temor de enfrentarnos a nuestros hijos cuando sea necesario, aunque haya lágrimas y dolor en nuestro corazón, no nos abstengamos de hacerlo. Esto es lo que Dios quiere y espera de nosotros; "Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado." (Isaías  58:1). 

"PADRES SOSTENGAMOS LA VERDAD, NO IMPORTA QUÉ HAGAN NUESTROS HIJOS"

 

Introducción:

1. Mi esposa y yo hemos hablado de la posibilidad de que todos nuestros hijos obedezcan el evangelio. Pero también nos llenamos de angustia al pensar que alguno de ellos, después se aparte de Dios. Solo de pensar en esta posibilidad una tristeza nos abruma, es la misma tristeza que ya tiene abrumados a muchos hogares cristianos, incluyendo de predicadores del evangelio.

a.      Hay hermanos que ha hecho un trabajo digno de admiración, fueron capases de criar hijos que crecieron con el temor a Dios, y vinieron a ser predicadores del evangelio. Como lo  hicieron Loida y Eunice con Timoteo; (2 Tim. 1:3-5; 3:14-15).

b.     Oremos a nuestro Dios para que pueda existir en muchos cristianos una fe como la de Loida y Eunice, y para que de esos hogares puedan surgir cristianos fieles. También oremos por paciencia y sabiduría, para que sí alguno de nuestros hijos se apartare del Señor, les podamos enseñar nuestro amor al hacer todo lo posible por restaurarles; (Gál. 6:1; 2 Tim. 2:24-26).  

2. Quiero hacer notar que en algunos casos cuando un joven decida andar en el camino del error, no importa la manera en que nos acerquemos a él para restaurarle, todo será inútil. David lloró por su hijo Absalón que murió en apostasía, como hubiera llorado cualquier padre temeroso de Dios. Absalón fue culpable por haberse rebelado contra Dios, contra su padre y contra su familia. Dijo David; ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío! (2 Sam. 18:33). A pesar del gran dolor de David y de su profundo amor por su hijo Absalón, David nunca dudó de su amor por Dios y por la verdad, nosotros como padres debemos de aprender esta lección. Con el peligro de lo que puedan hacer nuestros hijos, yo quiero compartir esta lección con todos los padres. También hacer un ruego y llamar la atención sobre la necesidad de; Sostener La Verdad, No Importa Qué Hagan Nuestros Hijos.

 

¿Qué Cosas Nosotros Como Padres Debemos De Hacer Hoy Para Sostener La Verdad?.

1. No permitir que el amor por nuestros hijos sea más grande que el amor a Dios y la verdad. Existe el peligro de que eso pase, lo podemos ver el caso del sumo sacerdote Elí con sus hijos. No fallemos como padres a nuestra responsabilidad como lo hizo Elí.

a.      Elí fue un hombre que hizo muchas cosas buenas, él fue quién instruyó al joven Samuel, es digno de admirarse por ello. Pero no tuvo el carácter, ni el valor de enfrentarse a sus propios hijos y decirles que ellos no deberían de hacer aquellas cosas. Pero Elí no lo hizo y Dios le dijo; “Yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado”. (1 Samuel 3:11-13).

b.     Dios nos enseña que sí nosotros hacemos lo mismo que hizo Elí, también habrá amargas consecuencias para nosotros, porque Dios también “juzgará nuestra casa”.

2. Hagamos a nuestros hermanos el mismo ruego que David hizo a sus capitanes, cuando pidió que por amor a él, fueran benignos con su hijo Absalón; (2 Sam. 18:5).

a.      Sí con nuestros esfuerzos no logramos que nuestros hijos se corrijan de sus errores, sí ellos deciden andar en sus caminos y no en los de Dios. ¿Cuál será la reacción de aquellos que se llaman mis hermanos y mis amigos?. Es posible que ellos fallen en no exponer el error, de que se cieguen por la amistad, por respeto a nosotros y su amor por ellos.

b.     En ocasiones como esta, debemos recordar lo que dijo Cristo; (Mateo 10:34-39). 

3. Mi amor y lealtad hacia Cristo, van a ser puestos a prueba sí algún hijo de mis hermanos en Cristo cae en apostasía. Mi amor y profundo respeto por mis hermanos en la fe y por sus hijos, van a determinar como yo voy a reaccionar cuando sus hijos caigan en el error. Yo tengo hermanos y amigos, su amor por nosotros y por mis hijos se va a poner a prueba.

a.     Aunque mis hijos no reconozcan, ni se arrepientan de sus errores. Aunque ellos se hagan los mártires, y traten de buscar simpatía, por favor no los encubran ni traten de justificarlos. Esta actitud no ayudará en el trabajo de rescatarlos del lazo del diablo; (2 Tim. 2:24-26).

b.     Al contrario endurecerá su corazón, ese ejemplo afectará también el trabajo de la iglesia, y a los hijos de otros hermanos, alejándolos del señor y de la verdad. "Un poco de levadura leuda toda la masa? Las malas conversaciones corrompen las buenas …"(1 Cor. 5:6, 15:33).   

4. Evitemos también crear en la congregación un ambiente falso de unidad, paz y armonía. A veces por no molestar a nadie, o dar lugar a que alguien se vaya a otra congregación o se aparte de la iglesia, cerramos los ojos al pecado.

a.     Hay muchas cosas de esta naturaleza que se hacen ver en la primera carta a los Corintios. Había división entre ellos, pleitos, celos, contiendas, además del caso de fornicación y muchos desordenes más; (1 Cor. 1:10, 3:2, 5:1-5, 11:34).

b.     Algunos de los problemas que a veces se levantan, son cuando llamamos la atención a los hijos de los hermanos. Necesitamos aprender de hermanos como el apóstol Pablo, que cuando veamos a alguien no andar conforme la verdad, amonestarlos sin importar quién sea. Así lo hizo él con Pedro y Bernabé; (Gál. 2:14).

c.      Existen padres que se van a convertir en nuestros enemigos, porque nosotros nos atrevemos a corregir a sus hijos. Eso no tiene importancia si eso es por causa de la verdad.  

5. También necesitamos no tener miedo a nuestros hijos. Este es el caso de muchos hermanos, y ellos se aprovechan para manipularlos y hacer todo lo que ellos quieren.

a.     En mi humilde opinión, este fue el caso de David cuando huyó de Jerusalén, el hijo de sus entrañas lo buscaba para matarlo; (2 Samuel 15:13-14, 30; 16:11).  

b.    No tengamos temor de enfrentarnos a nuestros hijos cuando sea necesario, aunque haya lágrimas y dolor en nuestro corazón, no nos abstengamos de hacerlo. Esto es lo que Dios quiere y espera de nosotros; "Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado." (Isaías  58:1). 

 

6. Y finalmente, no nos olvidemos que antes de ser padres somos cristianos; (Lucas 12:51-53).   

a.     No honremos a nuestros hijos antes que a Dios como Elí; (1 Sam. 2:12, 17, 22-25, 27-30).

b.     No olvidemos que tenemos con nuestro Dios una responsabilidad, un ministerio que cumplir, un evangelio que predicar a tiempo y fuera de tiempo; (2 Tim. 4:1-2, 5).

c.     No perdamos nuestro honor, dignidad, ni nuestra integridad; (Tito 2:6-8).

Conclusión:

 1. Querido hermano y amigo, sí usted encuentra a mi hijo en el lugar de Pedro, por favor sea un verdadero discípulo de Cristo y un verdadero amigo. Ame de todo su corazón la verdad, a la iglesia, a mis hijos, a los hijos de los demás hermanos, a mi esposa y a mí también. Sea un cristiano así como Pablo y no como Bernabé que fue arrastrado por la hipocresía de ellos. ¿Quién se enfrentó cara a cara con Pedro, Pablo o Bernabé? ¿Quién participó en el error de Pedro, Pablo o Bernabé? ¿Quién enseño el verdadero amor por Cristo y por Pedro y contribuyó para que Pedro se apartara de su error, Pablo o Bernabé?. Si usted hace algo semejante, yo sé lo agradeceré y lo amaré por toda la eternidad, por sus esfuerzos, produzcan los resultados deseados o no. No podemos ser ni más sabios que Dios, ni más benignos en como dirigió al apóstol Pablo en su trabajo. Roguemos por nuestros hijos y meditemos con ellos en las palabras dichas por el apóstol del amor; (2 Jn. 9-11).   

2. Es mi oración que nuestro Dios nos ayude a todos a usar sabiduría y amor, en todos nuestros esfuerzos en salvar al extraviado, a nuestros hijos y a proteger la iglesia de la apostasía. Dijo el apóstol Pablo; "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;" (1 Tim 4:1). Porque vendrán tiempos peligrosos; (2 Tim. 3:1-5). Es necesario predicar el evangelio a tiempo, y fuera de tiempo; "que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina." (2 Tim. 4:2).

 

                                     Juan Antonio Salazar