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La palabra de Dios, mi meditación |
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| Introduciendo el tema: La miel puede ser muy dulce en nuestra boca, pero en el corazón del hombre no hay nada tan dulce como la palabra de Dios. Pero necesitamos meditar en la palabra de Dios de una manera verdadera, para aprender como vivir y andar con Dios. Notemos el versículo 104; "De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira." | ||
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“La
Palabra De Dios Mi meditación” (Salmos
119:97-104). Introducción: 1.
El salmista expresa alabanzas y adoración a Dios por el significado de
la palabra de Dios en su vida. Pero al mismo tiempo él nos enseña que
la palabra de Dios significará lo mismo en cada uno de nosotros,
siempre y cuando nosotros meditemos en la palabra de Dios cada día de
nuestra vida. Al meditar en las palabras de David desde los versículos
97-104, vamos a ver el énfasis en la necesidad de amar y aprender de la
palabra de Dios. Dijo David; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación." 2.
La expresión ¡oh, cuánto amo yo tu ley!. Está llena de emoción,
y con ella David estaba diciendo que él admiraba, apreciaba y se
regocijaba en la palabra de Dios en gran manera. Cuando uno se pega en
un dedo con el martillo, decimos ¡oh, cuánto duele!. Con esa expresión
nosotros queremos decir que no tenemos palabras para expresar todo el
dolor que sentimos. También con esta expresión; ¡Oh, cuánto amo
yo tu ley!. Él estaba diciendo que no tenía palabras para decir
cuanto amaba él la palabra de Dios. La voluntad de Dios trae paz, gozo,
propósito, amor y esperanza al espíritu del hombre. Estas delicias están
muy lejos de compararse con alguna otra cosa, muy lejos de la comprensión
humana y muy difícil de expresar. La expresión de David ¡oh, cuánto
amo yo tu ley!. Son más que palabras llenas de emoción, son una
expresión genuina de un corazón lleno de amor, lleno de la verdad y
del poder de la palabra de Dios. 1.
David enfatiza la necesidad de meditar en la palabra de Dios todo el
tiempo. 1.
Este Salmo está lleno de esfuerzos con el propósito de expresar un
amor por Dios y su palabra, sin encontrar palabras apropiadas para
hacerlo. Notemos el corazón de David y como se expresa en los versículos
14-16. "Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que
de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus
caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus
palabras." Notamos las palabras que David menciona aquí,
me he gozado, meditaré, regocijaré y no me olvidaré.
Notemos el versículo 20; "Quebrantada está mi alma de
desear Tus juicios en todo tiempo." Porque su deseo por la
palabra de Dios era intenso,
ardiente, y muy doloroso, su alma estaba quebrantada por desear los
juicios verdaderos de Dios todo el tiempo. El alma de David estaba
quebrantada, esta palabra es una exclamación de un ser
interior que desea exclamar su obediencia por la palabra de Dios. 2.
Notemos lo que dice David en los versículos 47-48; "Y me
regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado. Alzaré asimismo
mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus
estatutos." David menciona una vez más las palabras regocijar,
amar y alzar las manos, que es una expresión de adoración a
Dios por su palabra en la cual él meditaba. El salmista no podía
llenarse de la palabra de Dios, su corazón estaba encendido por el
fuego y por su amor por la palabra de Dios. "¡Oh, cuánto
amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación." 3.
Notemos el versículo 54; "Cánticos fueron para mí tus
estatutos En la casa en donde fui extranjero."
A veces hay himnos que nos da mucho gusto y mucho placer
cantarlos, pero pronto se nos olvidan. Por ejemplo en Ezequiel 33:32; "Y
he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y
que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por
obra." Todos los que predicamos el evangelio hemos tenido
la experiencia que Ezequiel tuvo, nos han dicho ¡oh, hermano que
hermoso sermón ha predicado!. Pero luego se van a continuar viviendo en
pecado, ese hermoso sermón no causo ningún impacto en ellos. Ese no
era el caso con David, él dijo; "Cánticos fueron para mí
tus estatutos." Para David los estatutos de Jehová fueron
para él cánticos, no por un momento, sino en todo tiempo. "En
la casa en donde fui extranjero." En otras palabras, la
palabra de Dios es para el peregrino un cántico constante, la palabra
de Dios está siempre el corazón del peregrino que sirve al Señor.
Notemos lo que dice en el versículo 72; "Mejor me es la ley
de tu boca Que millares de oro y plata." Para el escritor
la palabra de Dios tenía más significado y más valor que millares de
oro y plata, él prefería ser un estudiante de la palabra de Dios que
ser un millonario. Para usted, ¿cuál sería su preferencia?. Sí usted
escoge ser un millonario, va a tener que dedicar una gran
cantidad de tiempo en venir a ser un millonario. Pero sí usted decide
venir a ser un verdadero estudiante de la palabra de Dios, usted va a
tener que dedicar una gran cantidad de tiempo para estudiar,
reflexionar, y meditar en la palabra de Dios. Dijo David; "¡Oh,
cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
4.
Notemos el versículo 92; "Si tu ley no hubiese sido mi
delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido." Dice David
que sin la palabra de Dios él hubiera perecido, como un hombre que se
anda ahogando y está sin esperanza. Leamos el versículo 127; "Por
eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy
puro." Una vez
más David dice que la palabra de Dios era para él más preciosa que
los minerales y los tesoros más preciosos de la tierra. Dice en el versículo
131; "Mi boca abrí y suspiré, Porque deseaba tus
mandamientos." La palabra suspirar aquí es una palpitación
jadeante a causa de ser perseguido. Era tanto su deseo por la
palabra de Dios que no se avergonzó en buscar en el mundo animal, la
manera más natural de para expresarse. Compara su palpitación jadeante
a la de un venado que está siendo perseguido ferozmente, que detiene jadeante
su respiración, que escucha por un momento y con la boca abierta
respira ansiosamente. Así David suspiraba ansiosamente para que entrara
la palabra de Dios a su alma. ¿Tenemos nosotros ese deseo por la
palabra de Dios?. "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día
es ella mi meditación." 5.
Notemos los versículos 162-164; "Me regocijo en tu palabra
como el que halla muchos despojos. La mentira aborrezco y abomino; Tu
ley amo. Siete veces al día te alabo A causa de tus justos
juicios." Esto significa que David daba gloria a Dios todo
el día por la verdad de su palabra. Dice en el versículo 165; "Mucha
paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo." Nada
causará que caigan y sean destruidos todos aquellos que aman tu
palabra. Dice en los versículos 166-167; "Tu salvación he
esperado, oh Jehová, Y tus mandamientos he puesto por obra. Mi alma ha
guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera."
Notemos una vez más estas expresiones, regocijar, alabar al Señor
siete veces al día esperando por la palabra de Dios, con esto nos enseña
qué él amaba la palabra de Dios extensamente. Este salmo está lleno
de estas expresiones; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día
es ella mi meditación." Porque él amaba la palabra de
Dios, él estaba aprendiendo de la palabra de Dios. 6.
Notemos que la palabra meditación envuelve una profunda determinación
de aprender de la palabra de Dios. La palabra Hebrea traducida aquí
como meditación y una palabra que significa aquellos sonidos o
murmullos que la persona hace cuando medita, o reflexiona. Así como
cuando Ana oraba en el templo; (1 Sam. 1:12-13). La
palabra de Dios siempre debe de estar en nuestro corazón, en nuestra
mente. La palabra traducida a nuestro idioma viene de una palabra en que
significa estudiar con devoción, reflexionar, implicando una profunda
determinación de aprender de la palabra de Dios. Todo lo contrario a
leer solo por leer, se puede ilustrar la meditación con la vaca cuando
está remoliendo su comida una y otra vez. Esta meditación es cuando
uno estudia, piensa, analiza y medita en la palabra de Dios una y otra
vez. 2.
Algunas razones para promover
la meditación en la palabra de Dios. 1.
Primeramente, nosotros debemos de reconocer a Dios como el autor de
ella. Notemos lo que dice David en el versículo 89; "Para
siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos." Y
en los versículos 97-104, David usa constantemente la frase “tu
palabra”, y con ello él se recuerda constantemente, que la palabra es
de Dios. Notemos una vez lo que dice en el
versículo 97; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!."
En el versículo 98; "Me has hecho más sabio que mis
enemigos con tus mandamientos." También en el versículo
99; "Porque tus testimonios son mi meditación."
En el versículo 101; "De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra." En el versículo 103; "¡Cuán
dulces son a mi paladar tus palabras!." Y en el versículo
104; "De tus mandamientos he adquirido inteligencia."
David atribuye la palabra de Dios, a Dios, lo reconoce como el autor de
ella. Es de provecho para nosotros, precisamente porque es la inspirada
palabra de Dios; (2 Tim. 3:14-17). Sí nosotros vamos a
meditar en la palabra de Dios, de una manera que nos sea provechosa.
Debemos de recordar siempre que no estamos leyendo palabras de hombre,
sino las palabras del Dios viviente. 2.
Nosotros debemos de estudiar de manera que podamos entender la palabra
de Dios. Dice Moisés en Deuteronomio 29:29; "Las cosas
secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para
nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas
las palabras de esta ley." Notemos
cuando dice “lo revelado es para nosotros”, implica que
podemos entender la palabra de Dios. Efesios 3:3-5; "Que por
revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito
brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento
en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a
conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos
apóstoles y profetas por el Espíritu:" La palabra de Dios
ha sido revelada, se puede leer y entender. a.
Debemos de leer usando el sentido común, así como lo hacemos
cuando leemos otras cosas. Por ejemplo, nosotros no podemos leer un
libro, el periódico y esperar sacar provecho si leemos una porción de
un párrafo, y luego pasamos a otro, o a otra página. Esa manera de
leer de nada nos aprovechará, y de la misma manera sí así leemos la
Biblia. Sí nosotros leemos cualquier libro, nosotros esperamos
entenderlo, así debemos estudiar la Biblia, con la expectación de
entenderla también. Dijo Cristo en Juan 5:39; "Escudriñad
las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida
eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." b.
El diablo quiere que usted tenga el concepto de que la Biblia no
se puede entender, qué es muy complicada y que creará confusión.
Nosotros fuimos creados por una persona inteligente, a su imagen
semejanza, y él se comunica con su creación a traves de su palabra. Sí
Dios me creó a mí, me habló y escribió palabras, ¿espera Dios que
yo entienda la manera en que él se ha expresado?. Sí, Dios espera eso,
él reveló su voluntad de manera que hasta la persona más simple la
puede entender. Dijo David en Salmos 119:130; "La exposición
de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples." Es
cierto que hay cosas difíciles de entender, pero no imposibles, todo
dependerá de cuanto tiempo estamos dispuestos a dedicar a estudiarlas. 3.
Meditemos y analicemos el contexto cuando estemos estudiando, el
contexto a veces es un párrafo, o dos. Sí queremos entender una
historia, o noticia, necesitamos leer la introducción y la conclusión
para poder entender lo que dice la mitad de la historia. a.
Cuando
hablamos del contexto en la Biblia, quiero decir que leamos los versículos
antes o después de cierto párrafo, eso nos ayudará a entender lo que
estemos leyendo. Por ejemplo le dijo Cristo a Nicodemo en Juan 3:3; "De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver
el reino de Dios." ¿Qué quiere decir nacer de nuevo?.
Leamos el versículo 5; "Respondió Jesús: De cierto, de
cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede
entrar en el reino de Dios." Cristo explicó la necesidad
de obedecer sus mandamientos, ser bautizado para nacer otra vez, nacer
espiritualmente del agua y del espíritu. b.
En el contexto también debemos de considerar toda la Biblia, así
podremos aprender el tema de la Biblia, quién habló, y porqué. Por
ejemplo en Génesis 6:14; "Hazte un arca de madera de gofer;
harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y
por fuera." ¿A quién se le habló?. ¿Porqué se le dijo
a Noé que hiciera una arca?. Vamos a entender estos versículos de
acuerdo a lo que dice el libro de Génesis si, pero sí usamos otros
libros como referencia puede ser mucho mejor, como los evangelios,
diccionarios y concordancias. c.
También va a ser de mucha ayuda tratar de saber la situación
histórica, va a ser necesario considerar los periodos de los tiempos de
la Biblia. Los cambios de los reyes, los tiempos, lugares y los cambios
de los pactos. Hay diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¿verdad?.
En el Antiguo Testamento se mandaba que se guardara y se santificara el
Sábado, a nosotros no se nos manda que guardemos el Sábado, sino el
primer día de la semana porque nosotros no estamos sujetos al antiguo
pacto. No era para nosotros; (Deut. 5:1-3; Efe. 2:14-15).
Fue abolido por Cristo y clavado en la cruz; (Col. 2:13-17).
A nosotros se nos dio un pacto con mejores promesas; (Heb. 8:6-7,
13). 4.
Necesitamos considerar todo lo que la Biblia diga de una cuestión, o
tema, sí nosotros no lo hacemos, vamos a excluir la información
necesaria y vital para entender la Biblia. Por ejemplo; a.
Cuando Cristo murió en la cruz, la fe de los discípulos se
debilitó, ellos no esperaban que Cristo muriera. Entonces después de
haber resucitado Cristo les dijo en Lucas 24:25-26; "¡Oh
insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han
dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas
cosas, y que entrara en su gloria?" La palabra clave aquí
es “todo lo que los profetas han dicho”. Ellos creyeron a los
profetas, pero no todo lo que ellos habían dicho, dejaron fuera
información vital e importante. Dijo otra vez en el versículo 44; "Estas
son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era
necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de
Moisés, en los profetas y en los salmos."
b.
Debemos
de estudiar con el deseo y la motivación para obedecer la palabra de
Dios. Esta actitud es necesaria para un completo y apropiado
entendimiento de la enseñanza divina. Dijo Cristo en Juan 7:17; "El
que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de
Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." Se necesita esa
hambre, ese gran deseo de hacer la voluntad de Dios; "Entonces
Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, y tome su cruz, y sígame." En Mateo 5:6; "Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán
saciados." Y
dijo Saulo en Hechos 9:6; "El, temblando y temeroso, dijo: Señor,
¿qué quieres que yo haga?" 5.
Una parte de la meditación en la palabra de Dios incluye aplicar
principios verdaderos en toda área de la vida, cuando dijo David; "¡Oh,
cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación."
¿Estaba con esto diciendo que él meditaba en la palabra de Dios 24
horas al día, y qué leía las escrituras 7 días por semana?. Por
supuesto que no, él estaba diciendo que nuestro amor por la verdad y
nuestra meditación en la palabra de Dios, incluye esfuerzos diarios en
aplicar la palabra de Dios en todas las decisiones y en los hechos en
nuestra vida. No debemos de ir a algún lugar, o hacer nada sin antes
preguntarnos, ¿cuál es la voluntad de Dios es esta cuestión?. En
decisiones familiares, en asuntos de trabajo, o negocios, es necesario
consultar la palabra de Dios. No andar de un lugar a otro con la Biblia
abierta, pero pensando, sí voy al trabajo y hago decisiones ¿cómo se
aplica la palabra de Dios en ellas?. En asuntos de recreación, o
nuestros hijos en la escuela, necesitamos enseñarles que la palabra de
Dios debe de estar en su corazón. Nuestra manera de vestir, de hablar,
esto es una parte de la meditación de la palabra de Dios, pensar cómo
se aplica la palabra de Dios en lo que yo hago; (Col. 3:17).
6.
Debemos de meditar en la palabra de Dios para aprender como vivir.
Notemos lo que dice David en el versículo 101; "De todo mal
camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra." Nosotros
debemos de evitar todo pecado para que sea posible andar con Dios. La
verdadera devoción a Dios requiere que nosotros evitemos toda
transgresión de su palabra, comprometer la verdad con el pecado en
cualquier forma significa apartarnos del camino de la verdad. Es el
principio de la apostasía, es un principio de algo mayor que no tiene
fin. a.
Analicemos
el desarrollo denominacional en los últimos 50 años, comencemos con el
liberalismo, al principio eran unos pasos pequeños, ¿dónde está
ahora?. Por si fuera poco tenemos ahora un sistema nuevo de interpretar
las escrituras, mujeres predicadoras, música instrumental en la adoración,
iglesias de Cristo interdenominacionales. ¿Cómo podemos evitar estas
cosas?. David dijo; "De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra." También dijo en el versículo
102; "No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste."
b.
Nosotros
debemos de ser enseñados por Dios, él debe de ser nuestro maestro, y
nuestro guía, su palabra me ayudará a que yo no me aparte de la
verdad. No la sabiduría humana, sino la de Dios. David expresa esa
satisfacción en el versículo 104; "¡Cuán dulces son a mi
paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca." La miel
puede ser muy dulce en nuestra boca, pero en el corazón del hombre no
hay nada tan dulce como la palabra de Dios. Pero necesitamos meditar en
la palabra de Dios de una manera verdadera, para aprender como vivir y
andar con Dios. Notemos el versículo 104; "De tus
mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo
camino de mentira." Conclusión: Al
meditar en este párrafo, hagamos la resolución de estudiar la palabra
de Dios con más seriedad y devoción. No tengamos ninguna prisa en
terminar nuestro estudio y nuestra meditación de la palabra de Dios. No
digamos que hay algo más importante, ni que nos deja más satisfacción
que la palabra de Dios, porque no es cierto. No hay nada tan beneficioso
que nosotros meditamos en
la palabra Dios. Dijo David; "¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación." Entre más amemos la
palabra de Dios, más meditaremos en ella, recordemos lo que David nos
enseña con la expresión ¡oh, cuánto amo yo tu ley!. Estas
palabras llenas de emoción, son una expresión genuina de un
corazón lleno de amor, lleno de la verdad y del poder de la palabra de
Dios.
Juan Antonio Salazar
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