"Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás."

(Eclesiastés 11:1-8)

 

Introducción:

El rey Salomón usa esta manera figurada de hablar del valor de la benevolencia. Benevolencia es la bondad considerada no en un estado interno, sino de una actividad habitual, frecuente.   Pero esta virtud necesita la dirección apropiada, de no ser así la benevolencia se va a degenerar suavizándose y consecuentemente va a fallar en alcanzar el beneficio más alto que pueda existir. Pero es aquí donde está uno de nuestros problemas, muchos de nosotros no creemos y estamos seguros de que, no importa que tantas cosas buenas hagamos. Nuestras buenas obras no tendrán el efecto apropiado, en obtener alguna gratitud, o asegurar el beneficio de otros. Pero aunque a veces esto sí falla, la motivación a la benevolencia no debe de perder su entusiasmo. Tampoco debe de detenerse esperando el momento apropiado, como para tener la confianza de que no va a ser en vano, menos debe de terminarse. Entonces, ¿cual es la enseñanza para nosotros?.

 

1. Que nosotros debemos de hacer lo bueno para nuestro propio bien. Dijo Salomón; "Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás." La nobleza de la benevolencia la destruimos sí nosotros hacemos una buena obra y estamos ansiosos por lo que vayamos a recibir. Sí esa es nuestra actitud y nuestras aciones morales dependen completamente de la recompensa que esperamos recibir. Nosotros no hemos entendido aquellas palabras de Cristo cuando dijo; "Más bienaventurado es dar que recibir." (Hech. 20:35). Los ángeles lo hacen todo sin esperar ninguna recompensa, la virtud más grande es atrevernos a hacer algo bueno motivados por un espíritu generoso y sentirnos satisfechos por el privilegio de haber  tenido la oportunidad de hacerlo. Meditemos en las palabras dichas por Job; (Job 29:12-16).

 

2. Debemos de tener fe en que las buenas obras no perecen, especialmente en los ojos de Dios. Dijo Salomón; "Porque después de muchos días lo hallarás." La Biblia enseña una gran verdad, que él que hace su voluntad permanece para siempre; (1 Jn. 2:17). Parece difícil de comprender ¿cómo es posible echar el pan sobre las aguas y después encontrarlo?. ¿Verdad que el pan en las aguas de deshace?. Esto significa que todas las cosas materiales en este mundo van a perecer, pero las buenas obras de aquél que haga la voluntad de Dios jamás perecerán. Aquí Salomón nos dice que la recompensa por ser buenos, dadivosos y benevolentes es segura. Es muy posible que esa recompensa no la hallemos aquí, pero la encontraremos y con intereses. A eso se refería Cristo cuando dijo; "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." (Mateo 6:19-21). Consideremos también lo que dijo Pablo a Timoteo; (1 Tim. 6:17-19). Y el autor de Hebreos; (Heb. 6:10-12).  

 

3. No debemos de pasar por alto las oportunidades que Dios nos dará para ser benévolos. Dijo Salomón; "Reparte a siete, y aun a ocho." Reparte sin limite, no siempre tendremos la oportunidad, ni la capacidad de ser benevolentes, por eso hay que repartir según tengamos la oportunidad; "Porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra." (11:2). Porque la vida es dura, tenemos razón para esperar tiempos difíciles. Los tiempos malos vendrán, no sabemos cuando ni como, así que por esta razón la benevolencia tiene mucho valor. Así que si tu bolsa está llena, vacíala así como la mujer virtuosa; (Prov. 30:14-15, 20). Seamos así como las nubes; "Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará." (11:3). Esto significa que así como la lluvia riega la tierra, produce gozo y especialmente cuando más se necesita. La leña, o la madera del árbol, no importa para que lado caiga, no se va a desperdiciar. Así las obras de una persona que da, que es benévola, no van a ser infructuosas; (Apocalipsis 14:13).  

 

4. Seamos diligentes y no nos esperemos mucho tiempo en cumplir con este deber, se nos puede pasar la oportunidad. Algunos están esperando la oportunidad, o el tiempo perfecto, pero después será muy tarde; "El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará." (11:4). Necesitamos hacer todo cuando se nos presente la oportunidad; (9:10-12).   

 

5. Seamos perseverantes y dejemos el resultado a Dios, él sabe todas las cosas y porqué las hace, nosotros no. "Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno." (11:5-6). Hay cosas que nosotros no podemos comprender, el camino del viento, o el desarrollo del niño en el vientre de su madre. Así muchos de nosotros no tenemos la confianza de que nuestra benevolencia va a ser efectiva. Necesitamos no desanimarnos y tener fe en Dios, él hará su voluntad; (Isa. 55:9-11).

 

6. Que seamos agradecidos con el regalo de nuestra vida, pero que nos preparemos, que estemos listos, y que no se nos olvide que la muerte es una realidad. "Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol; pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo, que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad." (11:7-8). La vida es un regalo de Dios, él ha hecho la vida agradable para nosotros la disfrutemos. Comiendo el fruto de nuestro trabajo; (3:11-13). Que uno goce de la vida con la mujer que ama; (9:9). Y que uno sea bueno, y benévolo con lo que Dios nos da; "Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás." (11:1).

 

Conclusión:

La benevolencia es hermosa cuando va acompañada de contentamiento, de gratitud, de fe y de un espíritu generoso. Salomón procuró escribir rectamente palabras de verdad para motivarnos a una obediencia, para dar a esta virtud la dirección apropiada. Y para que en nosotros la  benevolencia no se vaya a degenerar suavizándose y consecuentemente fallemos en alcanzar el beneficio más alto que pueda existir para nosotros. Cristo espera que seamos unos verdaderos hijos de Dios; "Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos." (Lucas 6:33-35).

 

                               Juan Antonio Salazar