"Un buen ministro de Jesucristo."
(1 Tim 4:6).
Introducción:
1. En
esta carta el apóstol Pablo señala a este joven evangelista, la característica
de un buen ministro de Jesucristo. La característica es la fidelidad, sumisión
y obediencia a la voluntad del Señor Jesucristo. Le manda que enseñe, e
instruya a los hermanos en todo lo que concierne a la sana doctrina. Dijo
Pablo; "Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de
Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has
seguido."
2.
Al notar las palabras de Pablo, no podemos ignorar la gran implicación que el
apóstol muestra sí se descuida el
mandamiento de enseñar. No solo fallaremos en ser buenos ministros del Señor,
pero también está en riesgo nuestra salvación. Nosotros necesitamos entender
que impartir enseñanza es una responsabilidad fundamental de cada cristiano,
Pablo insistió en ello para hacerlo ver eso a Timoteo; (4:11, 13).
3.
La enseñanza debe de ser una alta prioridad en todo cristiano, eso se puede ver
en el daño que hace la ignorancia. Recordemos lo que pasó con Israel; “Mi
pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” Sí nosotros fallamos
en enseñar diligentemente a los hermanos las cosas que ellos necesitan saber,
estaremos contribuyendo en su destrucción y el la condenación de su alma por
toda la eternidad. Pablo no quería que Timoteo hiciera eso; (4:15-16).
A.
Veamos tres cosas que Timoteo debería de enseñar, que los hermanos necesitaban
saber.
1.
Que no se enseñase diferente doctrina; (1:3-4).
a.
Siempre ha habido habrá falsos
maestros y falsos hermanos que enseñaran cosas diferentes a la doctrina del
Señor. Personas que perturban a los hermanos y harán mucho daño a la iglesia.
1)
Notemos lo que le dijo Pablo en 1
Timoteo 6:3-5; "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las
sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a
la piedad, está envanecido... disputas necias de hombres corruptos de
entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de
ganancia; apártate de los tales."
2)
Notemos
lo que dijo Pablo a Timoteo de la apostasía que vendría; (4:1-3). Cómo
hermanos se apartarían de la fe y escucharían doctrinas de demonios siguiendo a
hombres.
3)
Recordemos
las conmovedoras palabras de Pablo en Hechos 20:28-31; "Por tanto,
mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto
por obispos, para apacentar la iglesia del Señor... Y de vosotros mismos se
levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los
discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día,
no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno."
4)
Los
hermanos necesitan saber como identificar a estas personas para señalarlas y no
ser arrastrados por ellos. Dice en 2 Pedro 3:17; "Así que vosotros,
oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el
error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza." Dice en Apoc.
3:11; "Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu
corona."
2.
Que el atavío de las hermanas fuera con pudor y modestia, apropiado de
mujeres que profesan piedad; (2:9-10). ¿Qué revela mi vestidura y la de mis
hijos? ¿Revela piedad?
a.
Aquí revela Pablo a Timoteo
cuáles son los principios que deben de gobernar la vestidura de los hijos de
Dios que profesan piedad. Un sermón de esta naturaleza, no va a ser aceptado
por muchos de mis hermanos en Cristo. Yo no dudo que algunos en la audiencia,
no van a estar de acuerdo conmigo acerca de lo que voy a decir. Pero yo estoy
convencido qué mis palabras están de acuerdo a estos principios, cosas que
necesitamos analizar sinceramente y entender para cambiar nuestra actitud y
nuestros conceptos concerniente a la vestidura.
b.
Algunos argumentarán diciendo
que, cuanto cuerpo debe de cubrir nuestra vestidura es cuestión de opinión,
porque no hay ninguna verdad Bíblica donde Dios haya especificado en su palabra
esta cuestión. Otros, yo soy uno de ellos, diremos que Dios sí ha hablado
claramente de los principios qué deben de gobernar nuestra manera de vestir. Y
también ha especificado los principios
qué nos enseña cuanto debe de cubrir nuestra vestidura. Sí la cuestión de la
vestidura es asunto de opinión, entonces nadie tiene el derecho de imponer
sobre alguien cómo debe de vestirse. A cada quién se le debe de permitir
vestirse como mejor le parezca, sí él o ella como dice Pablo en Romanos 14:22; "No
se condena a sí mismo en lo que aprueba." Sí la vestidura es
cuestión de opinión, entonces debe de terminar entre nosotros toda discusión
sobre este tema, sin importar que clase de atavío este bajo consideración.
1) Decoro: Vine´s. Un atavío
ordenado, decente, como corresponde a
mujeres piadosas. La mujer cristiana debe de vestirse decorosamente,
decentemente. Dijo Pedro qué es más importante lo interior de ella sí; (1
Ped. 3:4-5). Pero esa vida y virtudes interiores son expresadas por lo
exterior, por su conducta, su pureza y su vestidura. (1 Timoteo 2:9-10). Decoro también describe al hijo de Dios que
se disciplina así mismo, y que por su conducta moral, es tenido como una
persona pura, respetable y honorable. El atavío de todo cristiano que profesa
piedad, no debe de ser como los del mundo, tiene que ser diferente. Dice 1
Timoteo 4:12; "Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de
los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza."
Cuando veo a los jóvenes con esos shorts tan cortos, qué cuando se sientan no
se fijan lo que enseñan. Cuando los veo con esos pantalones y esas blusas
pegadas a su cuerpo, enseñando las líneas de su cuerpo. Yo me pregunto, ¿es esa
vestidura diferente a los del mundo? ¿Están siendo ejemplos de pureza?
2) Pudor: Vine´s. Tener
vergüenza, se utiliza con respecto al porte de las mujeres en la iglesia. Pudor
está relacionado con reverencia y es aquella modestia que está arraigada en el
carácter. Todo cristiano debe de vestirse con un sentido de vergüenza, recato y
decencia. Pudor es aquella vergüenza que detiene a una persona buena, hacer un
acto indigno. Es también un sentido de vergüenza ante algo que se ha
hecho; (Rom. 6:21).
3) Modestia: Vine´s. Denota un
juicio recto, sano de la mente. También significa ser prudente, sabio, uno que
piensa lo que va a hacer para que su decisión sea sabia, sea buena. Los jóvenes
deberían de ser prudentes en su atavío; (Tito 2:6). Vine´s hace
el comentario que modestia expresa aquel control interno habitual del yo, con
su refrenamiento constante de todas las pasiones y deseos, que estorbaría que
surgiera la tentaciones sobre estas cosas. También se traduce como dominio
propio, que es fuerza, el dominio de nuestros apetitos, es sobriedad y
continencia. El dominio propio, la modestia nos va ayudar a tener
la fuerza para evitar ser arrastrados por los deseos de vestirnos de una manera
sensual y provocativa. Dijo Cristo en Mateo 5:28; "Pero yo os digo
que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su
corazón."
4)
Piedad: Denota temor, reverencia a Dios, significa un
genuino temor, un miedo a desagradarle, un temor a apartarnos de Dios. Un temor
que motiva a una constante solicitud a conducirnos en el temor a Dios. Dice 1
Pedro 1:17; "Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de
personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor........."
Una persona que anuncia, o proclama piedad es una que se distingue por su
actitud y su disposición de hacer lo que agrada a Dios. Es la descripción de la
mujer cristiana que Pablo describe como la que proclama su piedad con su manera
de vestir; (1 Timoteo 2:9-10). Examinemos nuestra manera de
vestir, y honestamente reconozcamos qué es lo que refleja ese atavío.
3. Los
requisitos para los ancianos y diáconos; (3:1-13).
a.
Los ancianos y los diáconos son
una parte muy importante de la iglesia, por una razón el Señor los instituyó
cuando Cristo diseñó su iglesia; (Efesios 4:11; Tito 1:5).
1)
Cada requisito es la base de
cristianos capacitados para servir en el cuerpo de Cristo, y de personas que
con su disposición harán de la congregación donde sirvan, una iglesia mejor. Es
necesario que ellos sean irreprensibles, o irreprochable, marido
de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa,
hospitalario, apto para enseñar, no dado a la bebida, no
pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso.
Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad,
(pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de
la iglesia de Dios?); no un recién convertido, no sea que se
envanezca y caiga en la condenación del el diablo. Finalmente debe gozar
también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para
que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo.
2)
De la misma manera también los
diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al
mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, que guarden el
misterio de la fe con limpia conciencia. Que también éstos sean
sometidos a prueba primero; y si son irreprensibles, que sirvan como
diáconos. Que sus mujeres, de igual manera deben ser dignas, no
calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Que los diáconos sean maridos de
una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus propias casas. Pues
los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa
y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
3)
El hombre ha corrompido lo que
estableció el Espíritu Santo concerniente quién va a servir entre ellos como
anciano. La iglesia episcopal apenas aprobó a un homosexual para que sea uno de
sus ancianos. Él dijo en de su aprobación que lo que cuenta en la persona es su
fe en Jesucristo, no sí es homosexual o lesbiana. ¿Qué es lo que dice la
palabra de Dios? Que los que practican tales cosas, no heredarán el reino de
los cielos; (1 Cor. 6:9-10).
Conclusión:
Hermanos;
ahora que han oído con mucha paciencia necesito un momento mas para recordarles
lo que hemos estudiado. ¿Que puedo hacer para salvar mi alma y las de los
demás? Reconocer la importancia de enseñar a los hermanos las cosas que
necesitan saber, los peligros que nos rodean. Necesitamos a hermanos que
quieran andar en el camino del Señor, que con determinación acepten sus
responsabilidades como Timoteo lo hizo; (1 Tim. 4:13, 15-16). Yo
estoy seguro que él quería ser un buen ministro de Jesucristo, y que él se
determinó a poner en practica lo que Pablo le mandó. Sí usted quiere ser un
buen ministro de Cristo, necesita hacer lo mismo que Timoteo, “procurar con
diligencia enseñar todo el consejo de Dios”. No ser como dijo Isaías; "Sus atalayas son ciegos, todos
ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos,
echados, aman el dormir." (Isa 56:10).
Juan Antonio Salazar