"Entonces mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la
dureza de sus corazones."
(Marcos 3:1-6)
Introducción:
1. Aquí tenemos una de
las muchas ocasiones que Cristo buscaba la oportunidad de predicar su palabra y
de bendecir a la gente. Él entró otra vez en la sinagoga, era el lugar de
reunión de los judíos, destinado especialmente para la enseñanza y lectura de
la ley. Era supervisado y dirigido por un consejo de ancianos, ellos designaban
los que debían de orar y leer las escrituras. Pero la sinagoga era también como
un tribunal, Jesús predijo que sus discípulos serían llevados y azotados en las
sinagogas; (Mateo 10:17). Los ancianos decretaban un castigo corporal
para algún miembro de la comunidad. Quién era expulsado, se le prohibía asistir a la sinagoga y también relacionarse
con los demás israelitas.
a. Notemos lo que le dijeron del ciego a
quién Jesús sanó, dice Juan 9:22; "Esto dijeron sus padres, porque
tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si
alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga."
b. Muchos gobernantes creyeron en él, pero
no le confesaron, temían ser expulsados de las sinagogas; (Jn. 12:42-43).
2. Esto lo he
mencionado para que tengamos una idea más clara de la actitud de los judíos
para con Jesús cuando él venía a sus sinagogas. Una vez más Cristo se enfrentó
a una audiencia hostil, no estaban allí para oír su palabra, tampoco para que
los curara, sino para tratar de sorprenderle en alguna falta y poder acusarlo
que él era un violador de la ley. Por eso Cristo "mirándolos alrededor
con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:
Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana."
[Vamos a meditar en la
enseñanza y la aplicación que esta aquí para nosotros, es mi propósito que
analicemos nuestra actitud cuando venimos a las reuniones. ¿Para qué estamos
aquí? ¿Qué clase de espectador es usted? Tengamos cuidado de no provocar al
Señor Jesucristo]
A. ¿Qué fue lo que
hizo enojar a Jesús?
1. La actitud impropia
de ellos.
a. Dice el versículo 2; "Le
acechaban", esta palabra significa estar observando con malas intenciones.
Estaba entre ellos un hombre con la mano seca, y estaban al tanto para ver sí
Jesús le sanaría en el día de reposo a
fin de poder acusarle. Estaban en la reunión pero no para oír su palabra,
tampoco para ver alguno de sus milagros, su propósito era destruirle: Ver. 6.
b. Le provocaron, dice en Mateo 12:10 que
aprovechando la presencia del hombre con la mano seca, maliciosamente le
preguntaron; "¿Es lícito sanar en el día de reposo?" Su
insensibilidad a la presencia de Cristo, a la enseñanza de la palabra de Dios,
les impidió ver el milagro que realizo para confirmar la verdad que les estaba
hablando. Aquél milagro cambió totalmente la vida de aquél hombre, a causa de
su mano seca no podía vivir una vida como todos los demás, pero los en la
sinagoga no apreciaron aquella grande bendición.
c. La deshonestidad de ellos, Jesús
conocía los corazones y los pensamientos de aquellos que le acechaban, y trató
de razonar con ellos. Dice Lucas 6:8; "Mas él conocía los pensamientos
de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio.
Y él, levantándose, se puso en pie." Notemos también lo que dice Mateo
12:11-12; "El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una
oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la
levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es
lícito hacer el bien en los días de reposo." Mientras ellos pensaban
destruirle, Jesús les enseñó su paciencia, su misericordia y su amor.
B. ¿Cuál fue la razón
de su actitud?
1. La dureza del
corazón de ellos.
a. El corazón es el centro de los
sentimientos y afectos, cuando el corazón se endurece no hay nada que lo mueva.
Se hace insensible a los sufrimientos de otros, y también a la condición que
cae por causa del pecado y a las cosas que hace. Notemos los siguientes
versículos:
1) Jeremías 9:12-14; "Dijo
Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a
mi voz, ni caminaron conforme a ella; antes se fueron tras la imaginación de su
corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres."
2) Jeremías 11:8; "Pero no
oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de
su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este
pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron."
3) Jeremías 13:10; "Este
pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de
su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse
ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno."
4) Jeremías 16:12; "Vosotros
habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis
cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí."
b. La dureza que había en el corazón de
ellos, impidió que ellos pudieran oír la palabra de Dios para obedecerla. Allí
estaba el maestro de maestros, vino a la sinagoga para enseñarles, dice Lucas
6:6; "Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la
sinagoga y enseñaba....." Mucha gente se maravilló con su doctrina,
pero no en esta ocasión, la dureza que había en el corazón de ellos los cegó.
Dice Jeremías 7:23-24; "Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz,
y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo
camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído;
antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón
malvado....."
c. Pero también les impidió ver le milagro
que Jesús hizo entre ellos, Cristo les dio la oportunidad. Dice en Lucas 6:8,
10; "Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que
tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en
pie. Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue
restaurada."
C. ¿Cuál es la
aplicación para nosotros?
1. Que no hagamos
enojar al Señor Jesús, evitemos hacer las cosas que aquellos judíos hicieron.
a. Vengamos a adorar a Dios con la actitud
correcta, vengamos a sentarnos a los pies de Jesús así cómo María: Lucas
10:38-39; "Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una
mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se
llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra." ¿Qué
clase de espectador es usted?
b. No dejemos que la dureza de corazón nos
robe las bendiciones que Jesús puede y quiere darnos. En cada congregación hay
gente enferma, Jesús quiere que vengamos y extendamos nuestras manos para
recibir sus bendiciones. Dice Mateo 12:13; "Entonces dijo a aquel
hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la
otra."
2. Oremos a Dios para
que quite la dureza de nuestro corazón, solo él lo puede hacer, para que el
Espíritu Santo y su palabra puedan obrar en nosotros.
a. Dice Ezequiel 36:26-27; "Os
daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de
vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré
dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis
mis preceptos, y los pongáis por obra."
b. Evitemos las cosas que endurecen el
corazón, esos pecados habituales, esas cosas que nosotros sabemos que no están
bien y como quiera las hacemos, entre más las hacemos, más nos endurecemos.
Recordemos Jeremías 11:8; "Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes
se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré
sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y
no lo cumplieron."
c. No seamos negligentes en las cosas de
Dios porque nos enfriaremos, meditemos constante mente en las cosas de Dios,
leamos la palabra de Dios diariamente y participemos en ejercicios, o cualquier
actividad espiritual. Dice Pablo en Romanos 12:11; "En lo que requiere
diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor." Dice
Efe. 5:16-17; "Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del
Señor."
Conclusión:
1. ¿Cómo nos estará
viendo el Señor en este momento? Ojalá no nos esté mirando con enojo por la
dureza de nuestro corazón. Cristo está entre nosotros, a traves de cada sermón
él nos está enseñando la voluntad de Dios. Él quiere que todos los enfermos
vengan a él para que él los llene de bendiciones, pero es necesario que
extiendan sus manos para qué él llene su canasta. Algunos traen su canasta sin
fondo, otros la traen pero con agujeros, y las bendiciones que Jesús ponga allí
se nos van escapar y Dios nos dejará a que sigamos nuestros propios caminos.
Dice Salmos 81:8-12; "Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me
oyeres, No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño. Yo soy
Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la
llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Los dejé, por
tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos."
2. A usted hermano que
se apartó de Dios, Cristo le dice; "Extiende tu mano..." A
usted que no ha obedecido el evangelio, Cristo le dice; "Extiende tu
mano..." Sí usted no mira su condición, no va a ver la necesidad de
extender su mano y él la sane. Venga ahora que Cristo está entre nosotros, no
tenga en poco al maestro de maestros, a Jesús el Hijo de Dios que fue enviado: "Y
él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros,
sino también por los de todo el mundo."
Juan
Antonio Salazar