“El Perfecto Amor”

(1 Jn. 4:17-18).

Introducción:

1.     ¿Cuántos de nosotros nos hemos preguntado o interesado en el tema del amor? Todos los que nos decimos ser hijos de Dios faltamos en alguna u otra manera en practicar el amor que profesamos, y es porque no hemos estudiado lo suficiente del amor. Sí nosotros nos interesáramos más en este tema, descubriríamos cuantas cosas ignoramos o no hacemos y . que difícilmente va a ser llegar a ser como Dios. Cuando nosotros entendamos lo que es el amor o tengamos en nuestro corazón el perfecto amor, nos avergonzaremos de ver cuantas cosas no hacemos. Por ejemplo, leamos estos versículos, ¿amaremos como Dios quiere?

     a. Jn. 13:34-35; "Un mandamiento nuevo.... Que os améis unos a otros; como yo os he           amado, que también os améis unos a otros....tener amor los unos con los otros."

     b. 1 Cor. 8:1; "El conocimiento envanece pero el amor edifica."

     c. 1 Cor. 16:14; "Todas vuestras cosas sean hechas con amor."

d.     Gál. 5:6; "Porque en Cristo Jesús ni la ...., sino la fe que obra por el amor."

e.      1 Tes. 1:3; "La obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y .....".

f. Heb. 10:24; "Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las ....". 

2. Este amor abarca todas las relaciones.

a. Debemos de; “Amar a los hermanos A todos; (Rom. 13:8; 1 Ped. 2:17). 

b. Amar a nuestro prójimo: Mateo 22:39; "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."  

c. Debemos amar a nuestros enemigos: “Amad a vuestros enemigos" (Lucas 6:27).  

3. El amor abarca toda actividad, las cosas que debemos amar y las que debemos aborrecer.

a.      No debemos amar el deleite: Prov. 21:17; "El que ama el placer será pobre...”.

b.     Ni las riquezas: Ecle. 5:10; "El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el...."

c.     Ni a este mundo: 2 Tim. 4.10; "Demas me ha desamparado, amando este mundo..".

d.     Ni la alabanza de los hombres, cómo los escribas y fariseos: (Mat. 6:5; 23:6).

e.      Ni el primer lugar: 3ª Juan 9; "Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos."

f.       Ni la contienda, ni la violencia: (Prov. 17:19; Salmos 11:5).

g.     Ni toda palabra que engaña o deshonra a Dios: (Sal. 52:4; 109.17; Apoc. 22.15).

h.     Ni ninguna clase de maldad; (Salmos 52:1-5; 119:101-102).

i.        Debemos de amar la palabra de Dios; Sal. 119:97; “Oh cuanto amo yo tu ley”.

4. Para que el cristiano practique el amor que profesa, ese amor debe de ser perfecto, esto significa traer a un fin, completar o perfeccionar, llevar a la totalidad. Se usa en referencia a algo que ha llegado a su fin, a lo completo o perfecto, como la fe que han llegado a la madurez.

    a. Se aplica a Cristo en que él cumplió la voluntad de su Padre, siendo su muerte la culminación de esa voluntad, sus últimas palabras fueron, “consumado es”. Jn. 19:30.

    b. También se aplica al amor de Dios, porque la manera en que Él nos ha amado, es verdadera. Ni nuestra actitud ni nuestra conducta causaron o motivaron a que Dios mandara a Cristo a morir por nosotros, fue su gran amor por todos nosotros. (1 Jn. 4:9-10).

v    Si un padre hoy le preguntara a su hijo, hijo ¿cuánto me quieres? Su hijo le diría, pues te quiero mucho, y le daría abrazos y besos. Sí nosotros le preguntáramos a Dios que cuanto Él nos quiere, ¿saben que haría? Apuntaría al monte calvario.

v    Sí Él hubiera dado a muchos ángeles para que murieran por nosotros, sería algo muy grande, sí Él hubiera tenido más hijos y hubiera dado a uno por nosotros, también sería algo muy grande, pero Él nos dio al único que tenía, y lo hizo por amor. (1 Jn. 4:9).

v    Hay un himno que se llama el amor de Dios, y una de sus estrofas dice así: Sí fuera tinta todo el mar y todo el cielo un gran papel, y cada hombre un escritor, y cada hoja un pincel. Nunca podrían describir el gran amor de Dios, que al hombre supo redimir de su pecado atroz. Siendo pecadores y enemigos, Dios, nos redimió; (Rom. 5:8-11).

   c. Y también se aplica a todo discípulo que ama a Dios y se somete pasivamente a obedecerle, y que ama a sus hermanos, su prójimo y a todos incondicionalmente porque en verdad a conocido y creído en el amor de Dios, como dice en 1 Jn. 4:16; ”Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. Además vive una vida sin temor a nada, ni a nadie.

      

Estaremos considerando tres preguntas en esta lección, ¿qué clase de amor es este? ¿Qué clase de temor es este? Y, ¿cómo es que el amor echa fuera el temor?  

 

1. ¿Qué clase de amor es este?    

    a. Este amor es “Ágape” nosotros lo hemos recibido, ha crecido en nosotros, existe en la vida del hijo de Dios, ha removido el rencor, la envidia, el enojo y ha producido la obediencia a Dios concerniente el amor a los demás. A todos, incluyendo los que nos hacen o han hecho mal. 1 Jn. 4:7; "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios." 

    b. 1 Jn. 4:8; "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor." 

    c. 1 Jn. 4:11; "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros." Amar a los hermanos no es una opción, es un mandamiento; Este amor produce la obediencia y nosotros aunque no hallamos visto a Dios, venimos a ser como Él sí nos amamos unos a otros; “Y su amor se ha perfeccionado en nosotros" 4:12.

    d. Cuando mi recepción del amor de Dios me motiva a obedecerle, y una manifestación voluntaria de amor hacia los demás, tengo la clase de amor de la cual está hablando Juan. Esto no quiere decir que el amor esté tan plenamente desarrollado que es incapaz de algún un mejoramiento adicional. No, esto quiere decir que el amor ha cumplido su propósito. Cuando el amor de Dios nos motiva a obedecerle y a amar  a los demás, el amor divino ha alcanzado su objetivo "se ha perfeccionado", ha sido completado o echo perfecto, y alcanzado su propósito.

    e. Juan enfatiza que Dios es amor, por lo tanto, sí nosotros tenemos esta virtud divina amaremos a toda la gente, así como Dios los ama. Dios nos amó a nosotros cuando éramos sus enemigos, eso es un verdadero amor. Por lo tanto sí nosotros no amamos así, no tenemos la naturaleza de Dios y no seremos salvos. La prueba de que nosotros seremos salvos, de que somos de Dios, de que Él mora en nosotros, es amar a los demás; (4:20-21).

    f. El corazón más solitario en este mundo, y el más miserable, es el corazón del cristiano que está vacío de amor. No ama a Dios, a los hermanos, su prójimo, sus enemigos y no conoce a Dios. Fue recipiente del amor, (1 Cor. 13:1-8) pero nunca lo desarrolló.

2. ¿Qué clase de temor es este? En la Biblia, la palabra "temor" toma la definición que es sugerida por el contexto donde usted encuentra la palabra. Considere cuatro clases de temor:

    a. La profunda preocupación (Phobeo) por el bienestar espiritual de los demás: (2 Cor. 11:3).

    b. El respeto mostrado (Phobeo) por uno en lugar de autoridad; (Efe. 5:33; 6:5).

    c. El temor piadoso, (Theosebeia): (Ecle. 12:13; Jn. 9:31). Amar, servir, hacer su voluntad.

    d. El terror doloroso, (Phobros) por un castigo anticipado: (Heb. 10:27, 31; 12;21).

    e. Este último temor es el que echa fuera el amor que ha sido perfeccionado en nosotros.

v    Este amor no nos permite que olvidemos o descuidemos a aquellos, con necesidades físicas o espirituales; (1 Jn. 3:16-17; Sant. 5:19-20).

v    No nos permite desobedecer a aquellos en lugares de autoridad; (He. 13:17; Ro. 13:1-5).

v    Tampoco que abandonemos el temor piadoso; (Job 1:1; Hechos 10:1-2). Sirve, obedece.

v    Tampoco que descuidemos nuestra gran salvación; (Filip. 2:12; Heb. 2:1-4).

v    Este amor Ágape que tenemos como hijos de Dios excluye o echa fuera el terror doloroso del anticipado castigo. Esa "horrenda expectación de juicio" Heb. 10:27, ese temor excesivo del esperado tormento no puede coexistir en el mismo corazón donde está el amor perfeccionado, este amor ya echó fuera todo temor.

 

3. ¿Cómo el amor echa fuera el temor?

    a. Cuando el amor de Dios ya se desarrolló en nuestro corazón, ya es lo que debe de ser, un amor perfecto, echa fuera el temor, el terror doloroso del anticipado castigo. Esa "horrenda expectación de juicio" y nosotros tendremos la confianza para estar frente a Dios en ese día.

v    1 Jn. 4:17; "En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo."

v    Todos comparecemos en el tribunal de Cristo, pero sí nosotros amamos perfectamente, ese amor perfecto nos dará una paz y una gran satisfacción de que en aquél día no seremos castigados, sino que seremos recompensados; (1 Jn. 3:18-22; 2:28). 

v    Sí yo le obedezco y amo a los demás, como ese amor que encuentra cumplimiento en mi corazón y vida, ese elimina el temor del esperado castigo. En el perfecto amor no hay temor, porque; 1 Jn. 4:18; "El perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor." 

    b. El temor que lleva en si castigo existe y crece cuando nosotros no amamos a todos así como Dios nos ha amado, y así como Cristo lo ha mandado.

v    El temor a ser castigados nos va a consumir, el cristiano que no ama piensa y espera en si castigo; (1 Jn. 3:14-15; 4:8; 20).

v    Porque el amor de Dios no se perfeccionado en su corazón, el cristiano que no ama, va desobedecer a Dios. No hará lo que Dios quiere, Él dijo en 1 Jn. 4:21; “Él que ama a Dios, ame también a su hermano”

v    No conoce a Dios: 1 Jn. 4:7; "Todo aquel que ama, es de Dios, y conoce a Dios."

v    1 Jn. 5:2: "En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos."

v    El amor está muy lejos de ser perfecto en nuestro corazón cuando rechazamos a los hermanos, y no creemos en Dios, ignoramos sus mandamientos, los rechazamos, tenemos dudas, nos oponemos y rebelamos contra Dios. ¿Tenemos razones para esperar castigo en aquél día? Sí, el castigo será horrible. El temor que trae este castigo solo puede eliminarse con el amor perfecto de Dios: 1 Jn. 4:18.

 

Conclusión:

1. Gracias Dios, que a través del plan del evangelio, el amor puede ser perfeccionado (alcanzar su objetivo) en su vida), de esta manera eliminando ese espanto del esperado castigo y colocando en su lugar, valor, confianza en el día del juicio. Tal enseñanza en la palabra de Dios debería ser estimada con la atención y aplicación mas serena y tranquila.

2. Es claro que nosotros, los seres humanos, sí no tenemos el deseo, ni ponemos un esfuerzo sobre humano, con todas nuestras incapacidades y limitaciones, difícilmente realizaremos el “perfecto amor” en nuestras vidas. No seremos capaces de comprender la medida y profundidad o la manera en que Dios nos ama. Ni la; “Anchura, la profundidad..., de conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento”. Esta será la medida que el amor en nosotros alcanzará alturas divinas y celestiales. Nosotros lidiamos en nuestras vidas con dos sentimientos, “amor – odio”.  Dios no lidia con estas dos tendencias, es por ello que él es perfecto en todo. El amor perfecto es un ideal, este ideal siempre nos mantendrá en la lucha, en el trabajo por llegar a ser “perfectos en amor”.  Debemos enseñar mucho sobre esto, si esto no fuera in ideal, y por eso no llegásemos a ese amor perfecto, nuestro hacer como cristianos habría terminado. Esto de ninguna manera quiere decir que no debamos enseñar sobre "El perfecto amor"  Lo debemos enseñar e instar a que juntos sigamos trabajando por llegar a lograrlo. Es bueno identificar cuando un reto debe ser visto como un "Ideal" para que no lleguemos a desesperarnos al mirar que la vida se nos esta yendo y vemos que nos falta una barbaridad para llegar a ser como Cristo. Yo no se con certeza que edad tendría Pablo cuando escribió la parte final del capítulo 7 de Romanos, pero para esa fecha él se preguntaba ¿Que me pasa?  Resulta que muchas veces hago el mal que no quiero hacer...  ¡Que gran Dios tenemos para amar y servir! Siempre nos perdona, nos levanta cuantas veces no atinamos a hacer o sentir lo que debemos. ¡Bendito sea Dios que nos ama no obstante nuestras imperfecciones!.

3. El amor Bíblico es el más grande triunfo sobre uno mismo porque reemplaza el odio, el egoísmo, la animosidad, el celo, el pleito, la disensión y la envidia. Es increíble pensar ¡qué fuera de las iglesias de Cristo sí todos los hermanos estuviéramos educados para el amor, en ves de estar educados para el egoísmo, para las contiendas y aún para el odio! El amor tiene la virtud de hacer bien interna y exteriormente a quien lo posee, antes de beneficiar a otros. Pero sí no tenemos esa ese amor, nada somos, (1 Cor. 13:1-8). Juan dice, hubo un tiempo cuando odiábamos, pero hoy debemos de amar; (4:20-21). El odio no sólo daña a quien es su objeto, sino a quien lo siente o lo tiene. Aún, más la persona puede sufrir por causa de  un  odio  que  nunca  logra  exteriorizar, aunque la persona odiada no se de por enterada. Lo mismo  se  puede  decir  del  rencor, la enemistad, del egoísmo, la antipatía y del celo. El amor es lo opuesto por eso es un triunfo, hace feliz a otros porque es feliz quien lo posee.

4. Sí amas a Dios, en ninguna parte has de sentirte extranjero, porque Él estará en todas las         regiones,  en  lo  más  dulce  de  todos  los  paisajes,  en  el  limite   variable  de  todos   los         horizontes. Sí amas a Dios, en ninguna parte estarás triste, porque  a  pesar  de  la  tragedia         diaria, Él llena de júbilo el universo. Sí amas a Dios, no tendrás miedo de nada ni de  nadie         porque nada puedes perder y todas las fuerzas del universo serán incapaces  de  quitarte  tu         heredad. Sí amas a Dios, ya tienes alta ocupación para todos los instantes, porque no habrá         acto que no hagas en su nombre, ni el más humilde, ni el más elevado. Sí amas a  Dios, ya         no querrás investigar los misterios, porque le llevas a Él, que es la clave y la resolución  de         todos, Sí amas a Dios, ya no podrás establecer con angustia una diferencia entre  la  vida  y         la muerte, porque en Él estas y Él permanece inconmovible seguro a través de todo cambio. Ahora vamos a cantar un himno de invitación, mientras cantamos vamos a dividir a los presentes en dos grupos: los que aman a Jesús, y los que no lo aman. Jesús dijo que sí  usted lo ama, usted guardará Sus mandamientos; (Juan 14.15). Si tiene necesidad de responder... y no lo hace... es porque no lo ama. Así de simple es.   

                                                                                       Juan Antonio Salazar