“Buscando la paz y la santidad”

(Hebreos 12:12-17).

 

Introducción:

1. En la lección “corriendo la carrera de la fe”, nosotros vimos la necesidad de...

    a. Poner a un lado todo lo que pueda estorbarnos, especialmente el pecado que nos asedia, que nos ciñe, o que tan fácilmente nos envuelve.

    b. Tener paciencia, así cómo Jesús, él menospreció el oprobio, y sufrió la cruz.

    c. Pongamos nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quién con su ejemplo nos exhorta para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.           

2. Después de enseñarle a sus lectores el valor de la disciplina del Señor, el autor de Hebreos vuelve a usar la figura o comparación de una carrera, para exhortarnos a correr con cuidado. 12:12-13; "Por lo cuál levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado."

    a. Instruyendo a que, sé buscara la paz y la santidad; 12:14; "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."

     b. Sus palabras incluyen precaución, pues recurre al ejemplo de Esaú diciendo: 12:15-17; "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas."

3. Una manera de describir la “carrera de la fe” es, correrla buscando la “paz y la santidad”.

    a. ¿Qué tan bien está usted corriendo en esta búsqueda? ¿Sabe usted para que está usted corriendo? ¿Está usted consciente de los peligros que nos pueden estorbar?

    b. Para animarnos a la excelencia concerniente esta búsqueda, demos una cuidadosa y cercana mirada a este versículo, comenzando con...

 

1. Haciendo la preparación necesaria para esta búsqueda; 12:12-13.

 

A. Correr con determinación.

     1. Debemos de fortalecernos.

          a. Levantad las manos caídas”... “Y las rodillas paralizadas”....

          b. Esto es obviamente una manera figurada de hablar, notemos en Job 4:3-4; "He aquí, tú enseñabas a muchos, Y fortalecías las manos débiles; Al que tropezaba enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaían."     

          c. Se nos exhorta que olvidemos toda fatiga o cansancio, que seamos firme y fuertes.

     2. Nosotros debemos de hacer sendas derechas para vuestros pies”.

         a. Para que lo “cojo no se salga del camino, sino que sea sanado”.  

         b. Esto significa que debemos de remover todo lo que estorbe el progreso, especialmente sí nosotros somos débiles: Isaías 40:3-4; "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane."  

B. Lo que implica esta preparación.

     1. Primeramente, nosotros debemos responder a una acción determinada.

         a. Es algo que nosotros somos exhortados a hacer, no esperemos que Dios lo haga todo.

         b. Es cierto que Dios nos va a ayudar, pero el esfuerzo necesitamos hacerlo nosotros: Filip. 2:12-13; "Por tanto,... ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad."  

     2. Esta exhortación no está limitada solo a que nosotros seamos firmes y fuertes, tiene ciertas aplicaciones personales que incluyen a otros cristianos. Nosotros debemos de buscar...

          a. “Fortalecer las manos caídas y las rodillas paralizadas” de otros.

          b. También “hacer sendas derechas” para otros, de la misma manera en que uno debería preocuparse por las debilidades de los demás: Gálatas 6:1; "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado."

     3. Es un deber semejante que el que Dios le dio a Josué, y qué después él le dio a Israel.

         a. Josué 23:6; "Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra".

         b. Josué 23:11; "Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios."  

 

2. La meta de nuestra búsqueda de la paz y la santidad, es la; 12:14...

 

A. Paz con todos los hombres...

     1. No nos debe de sorprender que se espere de nosotros que busquemos la paz...

         a. Jesús es llamado “el príncipe de paz”; Isaías 9:6..

         b. Él murió para hacer posible la paz con Dios y los hombres; (Rom. 5:1; Efe. 2:13-17).    

         c. Él enseñó que los “pacificadores” serían llamados hijos de Dios; (Mateo 5:9).

         d. La paz es un factor muy importante del reino de los cielos; (Rom. 14:17-18). Por eso es muy importante que estemos en paz con todos los hombres; (Rom. 14:19; 12:18).

     2. ¿Cómo podemos alcanzar, tener la paz con todos los hombres?

         a. Haciendo la paz con Dios primeramente.

             1) Prov. 16:7; "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él."

             2) Esta paz solo se puede lograr a través de Cristo: Rom. 5:1; "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo." 

         b. Permitiendo que la paz de Dios gobierne o presida en nuestros corazones; (Col.3:15).

             1) El Señor es capaz de darnos paz en toda manera: 2 Tes. 3:16; "Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros." 

             2) ¿Cómo nos imparte Dios esa paz?

                  a) A través de su palabra: Sal. 119:165; "Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo."

                  b) A través de la oración: Filip. 4:6-7; "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." Sí nosotros no tenemos paz con Dios, sí nosotros no tenemos paz en nosotros, será imposible estar en paz con otros.

B. La santidad, sin la cuál nadie verá al Señor...

     1. Dios es santo, por eso sus hijos deben de ser santos: (1 Ped. 1:14-16; 2 Tes. 4:7).

     2. ¿Cómo puede uno buscar la santidad?

         a. La verdadera o la santificación, viene a través de...

             1) La fe en Jesús; (Hechos 26:18; Hebreos 10:10, 14).

             2) Del trabajo del Espíritu Santo; (1 Cor. 6:11; 2 Tesa. 2:13; Tito 3:5).  

             3) La palabra de Dios; (Juan 17:17, 19).

         b. Nosotros debemos de colaborar con Dios en buscar la santidad.

             1) Entregándonos con la misma energía a ser “siervos de la justicia”. (Rom. 6:19-22). 

             2) Perfeccionando la santidad, hacerla completa en el “temor a Dios”. Sé puede lograr sí tenemos el sincero deseo de ser santos como Dios y vivimos con reverencia; (2 Cor.7:1).  

                  a) Esto implica, “limpiarnos de toda contaminación de carne y de espíritu”. Una purificación de todas impurezas morales, físicas y del corazón. Sí no nos purificamos completamente, estas impurezas darán lugar a toda clase de contaminación: (Mat. 15:19). 

                  b) Y vestirnos del nuevo hombre; Efe. 4:24; "Creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad." También notemos lo que dijo Pablo en; (Col. 3:9-14). 

 

En todo aspecto, esto es lo que significa vivir como un cristiano, es lo que implica buscar la paz y la santidad. Cuanto éxito podamos lograr, dependerá que tanta diligencia pondremos nosotros en evitar todas las dificultades que encontraremos en nuestra meta. Por ejemplo...

 

3. Encontraremos dificultades que dificultarán nuestra meta; 12:15-17...

 

A. Quedarnos cortos de alcanzar la gracia de Dios.

     1. Sin la gracia de Dios, nadie podrá ser salvo, ni alcanzar la paz y la santidad que se requiere para poder ver a Dios.

     2. Pero, ¿nos preocupamos nosotros de quedarnos cortos y caer de la gracia de Dios?

         a. Se nos a amonestado a no descuidar la gran salvación; (Heb. 2:1-3).

         b. A que no nos endurezcamos por causa del pecado; (Heb. 3:12-14).

         c. A que seamos diligentes y no caigamos en desobediencia; (Heb. 4:1, 11; 2 Ped. 1:10).

         d. A que no pequemos voluntariamente; (Heb. 10:26-31).

         e. A que no recibamos la gracia de Dios en vano; (2 Cor. 6:1).  

         f. A que no perdamos el fruto de nuestro trabajo; (2 Juan 8).

Sí no existiera el peligro de caer de la gracia de Dios, no fuera necesario ser exhortados a vivir nuestra vida de una manera muy diligente.

     3. Afortunadamente para el cristiano, la gracia de Dios y su oportuno socorro, está solamente al alcance de una oración ferviente; (Heb. 4:16).

B. Dejar que una raíz de amargura brote en nosotros.

     1. La amargura puede ser un gran obstáculo en nuestra meta hacia la paz.

          a. Destruye la paz en la persona que ha permitido que la amargura brote en su corazón.

          b. Puede destruir la paz en la congregación, la amargura puede contaminar a muchos.

     2. La amargura puede ser un gran obstáculo en nuestra búsqueda de la santidad, cuando contamina a otros, se pierde la diligencia y el deseo de ser santos como Dios lo quiere.

C. De venir a ser fornicarios o profanos como Esáu.

     1. La fornicación se puede evitar, y que de debe de evitar.

         a. Fornicación es un término general para referirse toda inmoralidad sexual, incluye la relación sexual fuera del matrimonio, el adulterio y también la homosexualidad. Pero también se aplica a una persona terrenal, mundana y materialista, todo indica que así era Esaú.

         b. Es contraria a la voluntad de Dios concerniente a nuestra santificación: (1 Tes. 4:3-8). 

         c. Dios juzgará a los fornicarios y los adúlteros: (Heb. 13:4; 1 Cor. 6:18).

         d. Y para ellos no habrá lugar en el reino de los cielos; (1 Cor. 6:9-10; Gál. 5:19-21).

     2. Uno no debe de venir a ser profano.

         a. Profano significa ser contraria al respeto por las cosas santas, tratarlas con desprecio.

         b. Ese fue el caso de Esaú, él no estimó el valor de su primogenitura. Esaú menospreció el derecho a su primogenitura, y lo hizo por un plato de comida. Por haber hecho eso, Easú se enfrentó la dura realidad de lo que había hecho cuando se llegó el tiempo de que su padre lo bendijera. Aunque alzó su voz y lloró, aunque exclamó amargamente a su padre que también a él lo bendijera, Easú no halló lugar para un arrepentimiento; (Gén. 27:30-40).

    c. A nosotros nos puede pasar la misma cosa, podemos venir a ser unos profanos como Esaú, al venir a menospreciar, al no estimar el valor de nuestras bendiciones espirituales.

        1) En Cristo nosotros tenemos el derecho de una primogenitura, (nuestra redención) una comunión, y la esperanza de la vida eterna; (Heb. 12:23; Efe. 1:3-14; 1 Ped. 1:3-4).

        2) Nosotros tratamos las bendiciones espirituales con desprecio cuando dejamos que los trabajos, el entretenimiento, los amigos y aun nuestra  propia familia, papá o mamá, hijos, la esposa o el esposo o mis hermanos, se interpongan entre nosotros y nuestro Dios. ¿Estamos dispuestos a cambiar nuestra primogenitura por un plato de comida como Esaú?

 

Conclusión:

1. Al correr la carrera de la fe, la paz con todos y la santidad ante nuestro Dios son necesarias para poder alcanzar nuestras metas. Pero debemos de tomar en serio las cosas que nos pueden impedir alcanzar la paz y la santidad que se requiere para poder ver a Dios.

     a. No nos olvidemos de ayudarnos con la gracia de Dios para correr esa carrera.

     b. No permitamos que brote una raíz de amargura y nos sea una piedra de tropiezo.

     c. No vayamos a seguir el ejemplo de Esaú y no estimar el valor de nuestras bendiciones espirituales, porque después ni las lágrimas serán suficientes para hallar lugar para un arrepentimiento. Todos los humanos necesitamos lagrimas, ellas nos expresan a nosotros mismos, son el escape de nuestras emociones, la manera en que mostramos nuestros afectos. Nosotros hemos derramado lágrimas en más de una ocasión o hemos sido testigos de cómo hombres fuertes, han derramado lagrimas, como han llorado como niños. Hemos visto al presidente contener sus lágrimas en más de una de sus entrevistas, también a toda la nación en cada toda tragedia, como la de Septiembre 11.

2. Pero las lágrimas, aunque nos puedan servir de mucho, no cambian nuestras vidas, no son indicadores infalibles de corazones transformados, ni de nuevos deseos, ni de determinadas acciones. Sin el cambio interior de la mente, las lágrimas solo son la expresión de nuestras emociones que pueden producir una cadena de reacciones en las emociones de otros, pero no tienen la capacidad de producir un cambio permanente.

3. Esaú es el caso en esta lección, la seriedad y la urgencia de cuestiones eternas resultan de esta historia, Esaú no dio ninguna consideración al futuro, pensó en el presente, se entregó a los deseos temporales,  no miró con ninguna seriedad las promesas de Dios y a la herencia que le pertenecía por ser el hijo primogénito. Esta historia refleja un gran peligro al que todos enfrentamos, por causa de los placeres temporales del pecado, algunos pueden perder su herencia eterna. No hay nada de malo en un plato de comida, el problema está cuando cambiamos el futuro por el presente. Las lágrimas no serán suficientes para recuperar lo que ya se haya perdido a causa de los placeres temporales, no seamos como Esaú. Él vivió solamente para sus deseos, a su manera, no vivió para dar gloria a Dios, ni para un propósito divino.

     4. ¿Se haya usted en la misma situación? ¿Piensa usted que puede  ignorar  el  evangelio  o   

     ser parcial, injusto concerniente la disciplina del Señor o deshacer  las  cuestiones  eternas? 

     Cuando está pasando  por  momentos  difíciles, ¿se  pone  usted  a  llorar  esperando  llegar

      pronto a donde usted quiere  llegar  espiritualmente? La  advertencia  de  nuestro  texto  es

     que las lágrimas no serán suficientes  para  lograrlo. Dios  en  ningún  momento  pasará por

     alto nuestra inclinación a los placeres del mundo, ni a  la  negligencia  a  las  implicaciones

     del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

      5. Las lágrimas no son suficientes en nuestra respuesta al evangelio o a la divina disciplina

      como lo fue en el caso de Esaú. Él Señor nos llama a una acción particular, ¿qué  clase  de

      acción es necesaria? "Por lo cuál levantad las  manos caídas y las rodillas paralizadas y

      haced sendas derechas para vuestros pies,  para que lo cojo no se salga del camino, sino

     que sea sanado. Seguid la paz con todos,  y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."

     ¿Esta usted listo para que esta sea su meta? Obedezca el evangelio si no los hecho todavía,

     venga a vivir buscando esa paz y esa santidad y un día podrá ver a Dios.

 

                                                                                         Juan Antonio Salazar.