"Bástate mi gracia"
(2 Cor
12:7-10)
Introducción:
1. La lección en esta ocación tiene que ver con la “suficiencia
de la gracia de Dios”. Pero para
poder apreciar el contenido de lo que aquí dice Pablo, considero necesario mencionar
que en nuestros días oímos a los falsos maestros decir con una arrogante
actitud que ellos reciben revelaciones del Señor, pero no tienen ninguna
evidencia para confirmar tales cosas. El apóstol Pablo recibió revelaciones
genuinas de Señor, él sí podía confirmarlo, él sí podía producir señales,
prodigios y milagros, que eran las señales de un apóstol " (2 Cor. 12:12).
2. Con
todo esto, Pablo se gloriaba en el Señor y no en el mismo, su actitud era muy
diferente a la de los falsos maestros. Pero, notemos lo que dijo Pablo
comenzando en los versículos 7-10; "Y para que la grandeza de las
revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne,
un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
respecto
a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho:
Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Pablo
le rogó al Señor que le quitara aquel aguijón en la carne, y el Señor le
contestó “Bástate mi gracia”. Pablo aprendió una lección muy
importante, por eso dijo; “Por tanto, de buena gana me gloriaré más
bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en
necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte." Pablo nos enseña que el poder de Dios es
mas efectivo cuando nosotros reconocemos nuestra debilidad, entonces seremos
fuertes.
3. Se
ha hecho la pregunta acerca que era ese aguijón en la carne, y se han hecho
algunas sugerencias. Una es que Pablo se estaba quedando ciego, si era
eso, para Pablo obviamente era un problema muy grande por su trabajo. Otra
es que tal vez era un problema con su voz, podía ser también un problema
físico, algo muy doloroso que hacía que su apariencia fuera repulsiva.
Algunos han dicho que era algo figurado y que refería a los falsos
maestros que continuamente lo seguían para hacer su trabajo mas difícil,
dijo algo de eso a los Filipenses 1:16.
4. Pero
fuera lo que fuera, yo quiero que noten que Pablo le pidió al Señor que le
quitara aquel aguijón no buscando su beneficio propio, si no para que él fuera
mas efectivo y útil en su trabajo. Pablo estaba entregado a la predicación del
evangelio y estaba rogando que se le quitara aquel aguijón. En el versículo 10
Pablo dijo que el había aprendido a gozarse en las debilidades, en afrentas, en
necesidades, en persecuciones, en angustias, todo lo hizo por Cristo
Jesús.
5.
Pablo nos enseña también que el trabajo del Señor no depende de la fuerza o
poder humano, Dios nos enseña a no confiar en nosotros mismos, si no en él.
Nosotros debemos aprender esta lección, que debemos de gloriarnos en Dios y no
en nosotros mismos, es necesario creer,
confiar y obedecer la voluntad de Dios sin importar las consecuencias,
las pruebas que puedan venir. Dios siempre nos dará su gracia y la fuerza
necesaria para hacer su voluntad, siempre y cuando nosotros nos entregamos a
él, sometiéndonos a hacer su voluntad de una manera incondicional. Nosotros
necesitamos reconocer así como Pablo, la necesidad tan grande que tenemos de
Dios, y que dependemos totalmente de él, meditemos en la “suficiencia de la gracia de
Dios”.
1. La suficiencia de la gracia de Dios la podemos ver en varias
maneras.
1. La
suficiencia de la gracia de Dios la podemos ver en “la gran comisión”.
A. Porque
Cristo tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra mandó a sus discípulos
diciéndoles; "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo." (Mat. 28:18-20). Cristo
mandó a sus apóstoles a predicar el evangelio, a hacer discípulos; ¿como?,
bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esta
comisión fue muy importante y aquí hay algo que debemos de considerar. ¿A
quien mandó Cristo esto?, a un grupo de hombres sin ningún entrenamiento,
hombres pobres y les mandó ¿que cosa?, a predicar el evangelio a
toda criatura, a hacer discípulos y a enseñarles la voluntad de Dios. ¿Como
fue posible que este puñado de hombres estuvieran capacitados para llevar a
cabo una comisión como esta?. Por si eso fuera poco, ¿se acuerdan por
todo lo que tuvieron que pasar al hacerlo?. Reproches, oposición y una
feroz persecución; "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; os
entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán" (Mat. 10:16-18).
Ellos fueron capases de hacerlo porque el Señor estaba con ellos en
todas estas cosas; Pero, ¿como estaba el Señor con ellos?. Esto es razón
para que nosotros reflexionemos en ello porque de igual manera nosotros también
al tratar de hacer lo correcto pasamos por muchos sufrimientos y dificultades.
A veces parece que el Señor no estuviera con nosotros, ¿estará el Señor con
nosotros?, prometió estar con ellos, ¿también irá a estar con nosotros?.
Sí lo hará; (Heb. 13:5).
B.
Hermanos, hay algo muy importante que debemos de notar en el trabajo de Cristo
mismo; Al principio parecía que el plan
de Dios había fallado cuando Cristo murió; ¿Retiró Dios su presencia, su
poder y su aprobación de Cristo el día que Cristo murió en la cruz?. Hago
esta pregunta con el fin de que nosotros nos preguntemos, ¿estaba Cristo con
los apóstoles?. Si estaba con ellos,
¿como estaba?. Si miramos el trabajo de Cristo nos preguntamos,
¿estaba el Padre con Cristo?. Si estaba con Cristo, ¿como estaba con
él?. Notemos lo dicho en Lucas 24; esta es la ocasión cuando
Cristo se unió a dos de los discípulos cuando estos discutían entre si en al
camino a Emaús en relación a lo que había pasado en Jerusalén. Luc.
24:17; "¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros, y por qué
estáis tristes?". ¿Que es lo que discutían?; Ver,
19-21; “Y ellos le dijeron: De Jesús
nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios
y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros
gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros
esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de
todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido". ¿Que
es lo que su actitud nos enseña?, que cuando Cristo murió la fe de sus
discípulos estaba vacilante e insegura. Sus discípulos pensaron que todo había
terminado, que la muerta había anulado lo que el proclamó, y que ellos habían
creído, que era profeta y que él sería el redentor de Israel. Su confusión
aumentó cuando fueron al sepulcro y hallaron la tumba vacía, entonces Cristo
les dijo; Luc. 24:25-26 “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para
creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo
padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?". Como pueden ver, Dios estaba con
Cristo en sus sufrimiento y en su muerte. Su plan se cumplió de acuerdo a
su voluntad, Cristo les abrió el entendimiento explicándoles lo que había
pasado, fue lo dicho por los profetas; Luc. 24:46-47. También les dijo que el cumplimiento de esas cosas
era la preparación para que se predicara en su nombre el “arrepentimiento y el perdón de
pecados, comenzando en Jerusalén”
24:47-49.
C. La derrota
de Cristo no fue final, Dios trajo victoria de esa aparente derrota final. La
derrota de Cristo no demostró sus debilidades, o su fracaso, Dios trajo y
demostró su poder de un aparente
fracaso. Esta verdad se refleja también cuando mandó Cristo a sus discípulos la
gran comisión y le dijo; “he aquí yo estoy con vosotros todos los días
hasta el fin del mundo." (Mat. 28:20). Ellos sufrirían y hasta
morirían como Cristo, pero ¿estaba el Señor con ellos?. Sí, sí lo
estaba, así como el Padre estaba con su Hijo cuando el murió, así como Dios
estará con nosotros cuando estemos haciendo su voluntad. Pero, ¿como estaba
el Señor con sus discípulos?. Podemos ver como Dios estaba con Cristo
cuando lo levantó de los muertos, pero ¿como estaba con los apóstoles y como
trabajo con ellos?. Veamos Marcos 16:15-16; Deberían de
predicar e insistir en este plan de Dios, el trabajo era muy grande, eran ellos
hombres sin educación, además pobres, pero Dios estaba con ellos confirmando su
trabajo. Marcos 16:17-20. Aquí vemos el poder del evangelio confirmado
por Dios todo poderoso, el tiempo de estos milagros ya pasó porque cumplieron
su propósito, pero no olvidemos que nosotros tenemos ahora el mismo mensaje y
la evidencia de que ese mensaje fue confirmado por el poder de Dios. Nosotros
no somos el poder de Dios, pero éste evangelio confirmado como la verdad, es el
poder de Dios, debemos de predicarlo con persistencia y dedicación al hacerlo.
No debemos de perder la fe en predicarlo, aunque eso nos traiga problema y
dificultades, confiemos en Dios porque él estará con nosotros, así como estuvo
con Cristo y los discípulos en todas sus dificultades.
2. La suficiencia de la gracia de Dios la
podemos ver en “los resultados de la predicación”.
A. En 1
Cor. 2:1-5; Pablo estaba consciente de sus debilidades humanas, no
confiaba en esas debilidades, ni tampoco en su educación ni en su elocuencia.
Pablo no dependía en el poder persuasivo del hombre, él dependía en la simpleza
y el poder que había en su mensaje, se entregó a Dios y a la predicación del
evangelio. Esto para el mundo era locura, pero era suficiente para lograr los
propósitos de Dios, el evangelio como Dios lo reveló es su sabiduría y su poder
para salvar a todo aquel que cree. Pablo confiaba solo en el poder de Dios, se
propuso hablar a los Corintios solo de Cristo y de éste crucificado; (1
Cor 2:2).
B.
¿Cual fue el resultado de esa predicación?. Dijo Pablo, 1 Cor. 3:6; "Yo planté,
Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”. Pablo no reclamó el crédito
porque el no era el poder, el evangelio es el poder, dijo Pablo "nosotros
somos colaboradores de Dios" (1 Cor 3:9). Nosotros somos solo los
mensajeros del evangelio, el Señor quiere que hagamos lo mismo que Pablo, que
nos entreguemos a Dios primero y después a la predicación de este poder de Dios
con persistencia y dedicación sin perder la fe en predicarlo, Dios dará el
crecimiento.
C.
Existen peligros que nos llevan a perder la confianza en Dios en referencia al
resultado de la predicación. (1). A veces
nos desanimamos dejando de predicar y decimos, ya he predicado mucho tiempo sin
juntar gente como antes. Así que ¿porque no tenemos solo una serie por año?,
¿porque no la hacemos de tres días nada mas?. ¿predicar por radio? ¿para que?
mejor ¿porque no suspender el servicio entre semana?. El error que estamos
cometiendo es que no confiamos en “la suficiencia de la gracia de Dios”. Si
nosotros estamos seguros de que estamos enseñando fielmente su palabra, si
estamos haciendo su voluntad, debemos de seguir haciéndolo dejando el resultado
a Dios. (2). Otro error que se a
cometido es atraer gente con dádivas como comidas o fiestas. Pero cuando se
atrae a la gente así, nuestra fe está tan transparente como el té que tomamos,
está tan fría como la nieve que servimos, y tan muerta como el pollo que
comemos. Necesitamos predicar así como lo hizo Cristo, como Pablo, una
predicación directa, que señale el pecado y el error, tengamos una fe mas
grande en Dios y en la verdad con poder que el nos dio.
3. La
suficiencia de la gracia de Dios la podemos ver en “las oportunidades para predicar”.
A. Si
nosotros estamos listos y dispuestos a predicar el evangelio, el Señor nos va a
abrir las puertas, va a presentarnos las oportunidades para predicar su
palabra. 2 Ped. 3:9; Dios no quiere que nadie se pierda, está enseñando
su paciencia y esperando que nosotros nos pongamos a predicar su palabra, él
nos va a dar las oportunidades. Recordemos lo que pasó en Jerusalén en el día
de Pentecostés, ¿creen ustedes que esto fue casualidad?. No, no lo fue, Dios
obró con su providencia, su plan comenzó desde que les dio la ley en Sinaí
cuando los dijo que vinieran a la fiesta a Jerusalén. Por eso en aquel día hubo
aquél fruto, se predicó el evangelio y como 3000 se bautizaron; Hech.
2:41-42, 47. También mandó a Felipe que fuera al desierto, ¿a dónde?
al desierto, allí había a alguien a quien salvar; Hech. 8:26-40. El Señor
mandó a Pedro a la casa de Cornelio, le abrió la puerta del reino a él con
todos los que estaban en su casa; Hech. 10:25-48.
B. Si
nosotros nos preparamos para predicar el evangelio, podemos ser usados por
Dios, él traerá al espíritu que anda buscando y que tiene hambre de Dios, en
contacto con el espíritu que le puede enseñar la verdad. Pablo estaba
consciente de ello; 2 Tesa. 3:1-5. Y ¿cual fue la lección que nos dejó el Señor
Jesucristo en el caso de la mujer Samaritana? Recordemos que los discípulos le
rogaban que comiera, él dijo; "Jesús les dijo: Mi comida es que haga
la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” Jn. 4:34. La comida
de Cristo era hablarle a la gente de Dios y salvarlos. ¿Cuantos de nosotros
hacemos lo mismo?, y agregó diciendo; ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses
para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los
campos, porque ya están blancos para la siega." (Jn. 4:35). Cristo
urgió a sus discípulos y también a nosotros diciéndonos que veamos, que hay
oportunidades, que las almas se están
perdiendo, especialmente en este caso. Cristo les enseño una oportunidad que
muchas veces se pasa por alto. La mujer Samaritana era tenida como inmunda por
los judíos, además no parecía un buen prospecto, ¿porqué?. No era moralmente
buena, había tenido cinco maridos, tenía una religión falsa, nosotros tal vez
no la hubiéramos invitado a los servicios. Pero Cristo miró en ella algo que el
hombre no ve, vio una alma preciosa que estaba perdida, vio un vacío muy grande
en ella, una pobre condición ante Dios y una hambre por las cosas de Dios; Jn.
4:15. Dios nos puede usar a nosotros para hablarle a cualquier persona
del evangelio y traerla a Cristo, necesitamos hacerlo confiando en la “suficiencia
de la gracia de Dios” para abrir puertas.
4. La
suficiencia de la gracia de Dios la podemos ver en “nuestros problemas y dificultades”.
A.
Todos y cada uno de los presentes que somos adultos y que tenemos
entendimiento, tenemos en nuestra vida problemas, dificultades y aflicciones.
Muchos a veces piensan que algunos no entendemos estas cosas, no todos
tendremos las mismas aflicciones, las mismas dificultades, pero todos las
tenemos. El cristiano mas viejo tiene aflicciones en su corazón, el cristiano
mas maduro puede estar llevando en este momento una carga muy difícil de
llevar. Nosotros debemos de saber que la “gracia de Dios es suficiente”
cuando pasamos por estas cosas, especialmente cuando tratamos de hacer la
voluntad de Dios como Pablo. El tenía un aguijón en la carne que lo
atormentaba, rogó al Señor tres veces que se lo quitara, por razones que solo
Dios sabe, el aguijón no se le quitó. Habrá ocasiones que tal vez Dios nos
quitará el aguijón, a veces no lo hará, pero si nos responderá hoy como lo hizo
con Pablo enseñándonos que su gracia es
suficiente para poder sobrellevar todas las cosas que nos vengan. Hermanos,
necesitamos saber que Cristo será nuestra fortaleza, que su poder se
perfecciona en nuestra debilidad, por eso Pablo dijo; "Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de
Cristo." (2 Cor. 12:9).
B. Todos
nosotros necesitamos tener un mejor entendimiento de la “la suficiencia de la gracia de
Dios” en todas las cosas con las que batallamos en nuestra vida.
Necesitamos confiar en él, y no en nosotros, no en nuestras debilidades. Es
cierto que vamos a sufrir porque tenemos que sufrir como Pablo, pero no nos
llenamos de angustia y de desesperación. Es posible que a nosotros se nos de
un aguijón el la carne como Pablo, puede ser una enfermedad, una
tragedia, una desgracia, o un problema en la familia con papá,
mamá, la esposa o los hijos. En estos casos nos sentimos tan débiles y tan
inútiles, pero debemos de aprender a buscar a Dios entendiendo que su gracia es
suficiente y que en nuestra debilidad, el Señor será nuestra fortaleza. Por muy
obscuros y difíciles que nuestros problemas sean, no debemos de darnos, no
podemos hacer eso, al contrario, con mas razón debemos de aprender a confiar en
Dios mucho mas. 2 Cor. 7:5-7.
C. El
aguijón en la carne también puede ser en nosotros las dificultades, las
incapacidades debido a nuestra edad. En muchos hermanos éste es un aguijón
que no pueden llevar, nosotros necesitamos estar conscientes que la edad es
algo que no podemos evitar, y prepararnos. ¿Como nos podemos preparar?,
confiando en la “la suficiencia de la gracia de Dios”. Cuando uno llega a la
vejez, hay muchas cosas que uno ya no puede hacer, especialmente el servir a
Dios, y esto es algo aflige al hermano grandemente. Tuve la oportunidad de conocer
y hablar un poco con el Hno. Irven Lee de Athens AL. El murió en Mayo, 1991 de
76 años, predicó el evangelio por muchos años, y predicó 40 series por año por
cuatro años seguidos. Cuando yo lo conocí el aguijón en su carne, la vejez lo
tenía consumido, había tristeza en su corazón y lágrimas en sus ojos por no
poder servir a su Señor como antes. Ahora comprendo sus lágrimas, el soldado
estaba cansado como un guerrero después de la batalla, sin fuerza,
imposibilitado para salir y predicar otra vez. Esto me recuerda a Pablo cuando
le escribió al joven Timoteo; 2 Tim. 4:1-8.
D. El
aguijón en la carne puede ser las debilidades y las tentaciones de la
juventud. Por eso muchos jóvenes se miran incapaces de obedecer y vivir una
vida cristiana fieles al Señor. Los jóvenes están conscientes de sus
limitaciones, especialmente al estar pasando por su adolescencia, pero yo he
visto a jóvenes que son unos cristianos fuertes, que su fe en Dios es grande.
Ellos se entregaron a Dios porque aprendieron a confiar en “la suficiencia de la gracia de
Dios” y se entregaron a Dios sin reservas como Timoteo; 1
Tim. 4:12-16, 2 Tim. 4:14-17.
E. El aguijón en la carne puede ser los
problemas familiares, o emocionales. Hay hermanos que su esposo (a), no
es convertido o no es un cristiano espiritual. Tal vez cuando ocurre un
divorcio, o la pérdida de un ser querido. ¿Como puede el cristiano pasar
por todas estas cosas?, Pablo nos enseña como, aprendiendo a confiar en la “la
suficiencia de la gracia de Dios”. Tenemos que reconocer nuestras
debilidades, acercarnos mas a Dios, confiando en él; Filip. 4:13.
F. El aguijón en la carne puede ser cuando
aquel hermano que tanto queremos, cae de la gracia de Dios. Sí, aquel
hermano que tanta ayuda fue para nosotros día tras día, que fue como un padre
para nosotros. Hermanos que le faltaron a Dios, a la iglesia, a su familia,
hubo un hermano así en mi vida, el día que él cayó de la gracia de Dios un luz
se apagó en mi vida. Yo necesitaba de esa luz, de ese ejemplo, todavía me
acuerdo de él, ¿que vamos a hacer, apartarnos de Dios también nosotros?. No
podemos, al contrario busquemos mas a Dios porque “su gracia es suficiente”.
Conclusión: La gracia de Dios es un regalo que salva; Efe. 2:5. Es necesario
creer y obedecer; Mar. 16:16. Sí usted lo hace habrá muchos problemas y un
aguijón en la carne, pero Dios estará con usted. ¿No quiere Ud. servir a un
Dios así? ¿Cual esperanza tiene Ud. sin él?. Porque su gracia es suficiente,
Ud. puede ir al cielo, por la naturaleza de Dios la ida al cielo no es una
posibilidad, es una seguridad; Heb. 2:10.
Juan Antonio